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Antiguo 08-Feb-2015  
Usuario Experto
Avatar de Syfo-Dias
 
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Lo contrario al Amor no es el odio



Hasta la saciedad llevamos escuchando la manida frase de que “del amor al odio no hay más que un paso”. Buena para las películas de a dos pesetas el kilo que pasan por las tardes en Antena 3, pero no para entender un poco mejor los sentimientos que todos tenemos.

Me surge esta reflexión porque, por las vueltas que da la vida, a veces tenemos que enfrentarnos ante la decisión de no intervenir en la vida de personas a las que quisimos. A mí me tocó en fechas recientes, y me tuve que detener entonces a pensar en los motivos que podría tener para hacerlo.

Al final, ninguno me convenció. Los detalles no son importantes, pero sí el convencimiento de que, a pesar de lo equivocado de su comportamiento y de lo duro de la ruptura, soy incapaz de albergar ninguna sensación de odio o rencor hacia su persona. Esta persona está equivocando gravemente su vida y no le marchan las cosas nada bien. Lo más fácil, lo más primario, hubiese sido pensar que tenía lo que ella misma provocó. Sin embargo, la reacción que me nació al enterarme de esa situación fue todo lo contrario al odio: una sensación de lástima sin llegar a remover en exceso ningún sentimiento. No diré indiferencia porque empatizo con los problemas de otros. Pero sí el convencimiento de que mi tiempo para arreglar sus problemas pasó ya hace mucho, y que ni debo, ni puedo, intervenir en su vida cuando la suya y la mía ya transitan separadas desde hace años.

Ahí me pregunté: si ya no la quiero (porque es obvio que si así fuese, además de tener un serio problema por el tiempo transcurrido desde la separación, el tema me hubiera removido mucho más), ¿por qué no guardo rencor hacia ella?

La respuesta, intuyo, es que el Amor no tiene contrario. No es una palabra que tenga un antónimo inmediato, del estilo tristeza/alegría, frío/calor o cualquier otra dualidad. El Amor Es, simplemente. Aunque ya no sea. Y si se transforma en odio es que no fue amor realmente.

Traigo aquí esta reflexión porque todos hemos tenido alguna vez la tentación de dañar a quien nos dañó. De dar ojo por ojo, o sin motivo, de herir para reafirmarnos en nuestra individualidad y resarcir supuestas cuentas. De alegrarnos ante la desgracia ajena. Pero entonces ¿quisimos realmente a esas personas? ¿Cómo es posible que podamos albergar malos sentimientos hacia aquellas/os que tanto amamos, por quienes lo habríamos dado todo?

Una vez que se produce una ruptura el camino se bifurca. Las decisiones, el estado, los buenos o los malos sucesos y ese extraño concepto de Justicia que tenemos deben quedar atrás. Si quisiste, no dañes. Ni siquiera con el pensamiento. Deja que cada persona encuentre sus respuestas de forma autónoma y acepta que ya no forma parte de tu vida, ni para lo bueno ni para lo malo. No te inmiscuyas en sus decisiones o en sus aciertos o errores, y continúa adelante y deja que el otro continúe también. En eso consiste estar Presente y no vivir en tiempos pasados o futuros. En vivir cada día haciendo lo que uno debe hacer en ese día, no pretender cambiar retrospectivamente lo que ya ha quedado fijo, o traer al ahora lo que ya ha muerto.

Y sobre todo, guardar un buen recuerdo, a pesar de todo. Porque mientras fue, fue bello. El dolor es un sentimiento que se produce cuando se trae al presente lo que debe quedar definitivamente atrás.
 
Antiguo 08-Feb-2015  
Usuario Intermedio
Avatar de Kramer
 
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En mi opinión, lo contrario es la indiferencia.
 
Antiguo 08-Feb-2015  
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Avatar de Incitatus
 
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No sabeis nada...Lo contrario de A-M-O-R, es R-O-M-A
 
Antiguo 08-Feb-2015  
Usuario Experto
Avatar de Zeus6
 
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Lo contrario del amor podría ser quizás: el egoísmo y la vanidad
 
Antiguo 08-Feb-2015  
Usuario Novato
 
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Aquí podría dar dos respuestas como dicen arriba podría ser la indiferencia... pero científicamente el contrario absoluto en el espectro emocional es el miedo :p
 
Antiguo 08-Feb-2015  
Usuario Experto
Avatar de Lupercal
 
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Si nos ceñimos al significado de las palabras aceptadas como tales en diccionarios y enciclopedias, el antónimo de amor sería el odio y la repugnancia. La indiferencia sería un equivalente a la indolencia, la apatía, la frialdad, que como sentimiento no tiene ni la fuerza ni las connotaciones del amor o su reverso .

Si reconocemos que el amor es un sentimiento muy intenso, visceral y nada reflexivo hacia otra persona, su contrapartida sería un sentimiento igual de fuerte, intenso y visceral, pero en negativo.
 
Antiguo 08-Feb-2015  
No Registrado
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Yo sería incapaz de sentir lástima por alguien que, en su día, no la sintió por mí, dejándome de forma injustificada y sin dar la cara. En todo caso, como dice el compañero de arriba, sentiría indiferencia.

No está bien guardar rencor a nadie ni alegrarte por el mal ajeno pero creo que sólo podemos intervenir en la vida de las personas que amamos y que forman parte de nuestro presente.

Aunque sea lástima lo que sientes hacia ella, eso ya es un sentimiento, más si incluso se te pasa o se te ha pasado por la cabeza el contactarla para interesarte por su situación actual y tratar de intervenir en su vida.

Sinceramente, creo que con esta mentalidad no se ha pasado página del todo, esta persona sigue formando parte de tu presente aunque sea en tu mente y que, por tanto, el duelo por su pérdida está aún por completar.
 
Antiguo 08-Feb-2015  
Usuario Experto
Avatar de Syfo-Dias
 
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Iniciado por No Registrado Ver Mensaje
Yo sería incapaz de sentir lástima por alguien que, en su día, no la sintió por mí, dejándome de forma injustificada y sin dar la cara. En todo caso, como dice el compañero de arriba, sentiría indiferencia.
Cuando tienes las heridas sanadas, compañero no registrado, eres perfectamente capaz de sentir, a nivel humano, que no te gustaría que esa persona, como ninguna otra, lo pasase mal. Y pensar incluso en ayudarla, aunque después la dificultad de la tarea o su intrascendencia te hagan comprender que no es ni posible ni deseable.

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Iniciado por No Registrado Ver Mensaje
No está bien guardar rencor a nadie ni alegrarte por el mal ajeno pero creo que sólo podemos intervenir en la vida de las personas que amamos y que forman parte de nuestro presente.
En eso llevas totalmente la razón.

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Iniciado por No Registrado Ver Mensaje
Aunque sea lástima lo que sientes hacia ella, eso ya es un sentimiento, más si incluso se te pasa o se te ha pasado por la cabeza el contactarla para interesarte por su situación actual y tratar de intervenir en su vida.
Es un sentimiento, sí. Pero la misma clase de sentimiento que se puede sentir hacia cualquier otra persona. Y más si es alguien que, aunque no quieras ahora, has querido. Te surge el pensamiento de decirle "por ahí no", aunque finalmente comprendes que ni es procedente ni tiene ningún sentido ayudar cuando nadie te ha pedido ayuda. Ni bueno remover cenizas.

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Iniciado por No Registrado Ver Mensaje
Sinceramente, creo que con esta mentalidad no se ha pasado página del todo, esta persona sigue formando parte de tu presente aunque sea en tu mente y que, por tanto, el duelo por su pérdida está aún por completar.
El hilo lo he escrito por la reflexión, no por la persona en sí que hace ya mucho que no forma parte de mi presente. Con la circunstancia y la duda que se me planteó de si es posible ayudar humanamente (que no sentimentalmente) a alguien con quien has tenido un vínculo porque no quieres que, a pesar de todo, le vaya mal en la vida cuando tienes la posibilidad de orientarla. Forma parte del ahora en términos de persona a persona, basándose en criterios de presente. Si los mimbres fueran los del pasado sí sería peligroso y contraproducente: no es el caso. Mi vida ya tiene otros derroteros y otras personas importantes.

Otra reflexión que me surgió al hilo de todo esto es hasta qué punto podemos pretender ser siempre responsables del bienestar de los demás, y por qué lo hacemos. En mi caso, esa mentalidad es uno de mis talones de Aquiles: tiendo, a veces en exceso, a desempeñar roles de enfermero emocional de los demás. Y es una de mis tareas pendientes renunciar a asumir funciones que no me corresponden.

Si tuviera que definir de algún modo lo que pensé, sería solidaridad o altruismo, pero no sentimiento, y mucho menos de amor. El amor es siempre cuestión de presente: querer a alguien del pasado es invocar un fantasma, no a una persona real.
 
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