> Foros de Temas de Amor > Foro General sobre Amor
 
 
 
Prev Mensaje Previo   Próximo Mensaje Next
Antiguo 08-Feb-2015  
Usuario Experto
Avatar de Syfo-Dias
 
Registrado el: 15-September-2013
Ubicación: Dagobah de la Sierra
Mensajes: 466
Agradecimientos recibidos: 673
Lo contrario al Amor no es el odio



Hasta la saciedad llevamos escuchando la manida frase de que “del amor al odio no hay más que un paso”. Buena para las películas de a dos pesetas el kilo que pasan por las tardes en Antena 3, pero no para entender un poco mejor los sentimientos que todos tenemos.

Me surge esta reflexión porque, por las vueltas que da la vida, a veces tenemos que enfrentarnos ante la decisión de no intervenir en la vida de personas a las que quisimos. A mí me tocó en fechas recientes, y me tuve que detener entonces a pensar en los motivos que podría tener para hacerlo.

Al final, ninguno me convenció. Los detalles no son importantes, pero sí el convencimiento de que, a pesar de lo equivocado de su comportamiento y de lo duro de la ruptura, soy incapaz de albergar ninguna sensación de odio o rencor hacia su persona. Esta persona está equivocando gravemente su vida y no le marchan las cosas nada bien. Lo más fácil, lo más primario, hubiese sido pensar que tenía lo que ella misma provocó. Sin embargo, la reacción que me nació al enterarme de esa situación fue todo lo contrario al odio: una sensación de lástima sin llegar a remover en exceso ningún sentimiento. No diré indiferencia porque empatizo con los problemas de otros. Pero sí el convencimiento de que mi tiempo para arreglar sus problemas pasó ya hace mucho, y que ni debo, ni puedo, intervenir en su vida cuando la suya y la mía ya transitan separadas desde hace años.

Ahí me pregunté: si ya no la quiero (porque es obvio que si así fuese, además de tener un serio problema por el tiempo transcurrido desde la separación, el tema me hubiera removido mucho más), ¿por qué no guardo rencor hacia ella?

La respuesta, intuyo, es que el Amor no tiene contrario. No es una palabra que tenga un antónimo inmediato, del estilo tristeza/alegría, frío/calor o cualquier otra dualidad. El Amor Es, simplemente. Aunque ya no sea. Y si se transforma en odio es que no fue amor realmente.

Traigo aquí esta reflexión porque todos hemos tenido alguna vez la tentación de dañar a quien nos dañó. De dar ojo por ojo, o sin motivo, de herir para reafirmarnos en nuestra individualidad y resarcir supuestas cuentas. De alegrarnos ante la desgracia ajena. Pero entonces ¿quisimos realmente a esas personas? ¿Cómo es posible que podamos albergar malos sentimientos hacia aquellas/os que tanto amamos, por quienes lo habríamos dado todo?

Una vez que se produce una ruptura el camino se bifurca. Las decisiones, el estado, los buenos o los malos sucesos y ese extraño concepto de Justicia que tenemos deben quedar atrás. Si quisiste, no dañes. Ni siquiera con el pensamiento. Deja que cada persona encuentre sus respuestas de forma autónoma y acepta que ya no forma parte de tu vida, ni para lo bueno ni para lo malo. No te inmiscuyas en sus decisiones o en sus aciertos o errores, y continúa adelante y deja que el otro continúe también. En eso consiste estar Presente y no vivir en tiempos pasados o futuros. En vivir cada día haciendo lo que uno debe hacer en ese día, no pretender cambiar retrospectivamente lo que ya ha quedado fijo, o traer al ahora lo que ya ha muerto.

Y sobre todo, guardar un buen recuerdo, a pesar de todo. Porque mientras fue, fue bello. El dolor es un sentimiento que se produce cuando se trae al presente lo que debe quedar definitivamente atrás.
 
 


-