Ayer escuché una frase que me hizo pensar. Era algo así como que para superar algo, tienes que luchar contra tus fantasmas.
Llevo desde mayo de contacto cero. Resulta que a pesar de llevar una buena racha llevo unos días que me ha vuelto a dar bajón porque me sigo acordando de él, hasta sueño con él y estoy más irascible que de costumbre. Lo añoro.
He de decir que ya no es en plan "oh dios mío me muero por tu amor" pero sí que me siento mal por desaparecer de repente de su vida y me pregunto si estará enfadado, que será de su vida, si tendrá a alguien ya, si me habrá echado de menos... Me acuerdo más de las cosas buenas que de las malas, en definitiva, que mis fuerzas flaquean. Me encantaría hablarle y saber de él pero dentro de mí me debato entre dos posturas:
- Por un lado pienso que después de casi medio año a santo de qué voy a hablarle apareciendo de la nada, si él no ha contactado conmigo es porque no le intereso así que tengo que asumirlo y cerrar página de una vez por todas. Qué cosas tiene la vida, soy yo la que pone punto y final a esta historia y aun continúo en el punto y seguido (claro está que era porque él no sentía lo mismo).
- Por otro lado, creo que si no me enfrento no sé si llegaré a pasar página. Sé que tengo que ser fuerte porque puedo encontrarme con una respuesta que no me guste. Quizás es que necesito volver a pegarme un *ostiazo, no lo sé. Pero quizás que no me responda, que sea un capullo o que me anuncie que tiene a otra persona me permita mandarlo bien lejos.
La verdad es que antes de dar un paso en falso quería racionalizarlo de ahí que lo haya compartido con vosotros pero sigo hecha un lío, vamos, igual que antes de escribirlo... la razón me dice que no lo haga, que me encontraré con algo que no me va a gustar y retrocederé pero el corazón... es como que necesita su pequeña dosis.
Muchas gracias por leerlo y espero que os animéis a comentar a ver si entre todos me ayudáis a ver la luz

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