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Antiguo 14-Apr-2010  
Usuario Experto
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Bueno..ante la buena acogida, ahi va otro cuento...XD

Mientras el lobo aguardaba sobre las árticas nieves su ansiado regreso al reino del amor, oscuras tormentas se cernían sobre éste, borrando el apacible azul de sus cielos….y haciendo penetrar las tinieblas en sus habitantes.
Ajena a todo ésto, no obstante, existía una deliciosa criatura, una Ninfa, la hubieran llamado los griegos. Espíritu de la madre tierra, inocente y sabia, esta ninfa era de entre las demás una de las más bellas. Coronaban su hermosa frente dos pequeños cuernecitos graciosos, y sus piernas eran firmes y delicados cuartos traseros caprinos, de un color tostado delicioso, como hechos de chocolate.
Esta Ninfa, era una amante de las rimas, y había recorrido la arboleda arriba y abajo, de izquierda a derecha, buceando entre sus miríada de poemas y versos buscando la Verdad, una verdad con mayúsculas, ineludible y brillante. Sin embargo, entre los miles de troncos grabados del bosque del consejo, no halló aquello que buscaba fervientemente. Asi pues, la Ninfa, languidecía triste, pues la sabiduría del reino no era bastante para ella, y ansiaba ayudar a sus hermanos duendes y princesas.
Cavilaba y cavilaba….estrujándose la cabeza y retorciéndose los cuernecitos….sin saber qué hacer, hasta que, una noche, sus amigas musas la visitaron, y en el curso de una agradable cena de queso añejo y dulce miel de caña, mientras bebían té de menta y pastas en la sobremesa, estas le susurraron:
-La sabiduría que buscas, Ninfa, esta mas allá de los verdes prados, mas allá de los hondos lagos…tras las puertas doradas del reino del amor…
La Ninfa, preocupada, frunció su naricilla con preocupación….
-Pero eso son las estepas heladas!, allí hace frío, y se me congelaran las patas, además, en esas colinas perdidas no hay árboles donde uno pueda escribir rimas….de donde surgirá pues la sabiduría?-pregunto la Ninfa-
Las musas, sonriendo con paciencia contestaron:
-Antes del reino del amor, ya existía esta brillante emoción, y agitaba los corazones de los hombres y las hadas por igual…la sabiduría no se encuentra tan solo tallada en los troncos de los arboles, mi niña…también puede haber sido grabada en piedra, susurrada por la nieve, o transmitida de boca en boca por aquellos que moran tras estos muros…El amor y su sabiduría no es patrimonio único de este reino. Si buscas una verdad mayor, debes viajar y encontrarla por ti misma.

Entonces la Ninfa se levantó decidida, agradeció a las musas su buen consejo, y fue a prepararse para el largo viaje que le esperaba. Tomó su arco de fresno, sus flechas encantadas, y una gruesa pelliza para protegerse del frio, y al alba, cruzó las puertas encantadas, veloz como el rayo mientras en su mente cantaban promesas de verdad y gloria.

-“Mis hermanos y hermanas agradecerán mi valentía al salir en busca de la verdad, sin duda”-sonreía para sí-
Al salir por la puerta dorada, la Ninfa se sorprendió mucho al encontrar a un lobo blanco sentado ante ella, el cual miraba triste al dintel. Y, apiadándose de él, le pregunto:
-Que te ocurre, hermano lobo, que muestras desdicha en tu mirada?, por qué no entras en el reino del amor a solazarte con su sabiduría y correr sobre la hierba de primavera?
El lobo, bajando la mirada le contestó:
-No puedo volver aun, hermosa criatura, he sido exiliado del reino del amor por el injusto edicto de una juez…y aquí debo esperar hasta poder volver a componer mis rimas…mas….por qué abandonas tú el reino del amor?, puedo ver la luz del verano en tus ojos, así que no has sido maldita con el destierro, dime pues, por qué?
La ninfa, orgullosa de su justa causa, sonrió y contesto al lobo:
-Voy a viajar más allá de las estepas nevadas, hasta encontrar sabiduría con la que renovar las rimas del bosque del consejo. Las musas me inspiraron que en esta bárbara extensión, moran y se hallan consejos, que no por antiguos, dejan de ser ciertos. Tal es mi propósito y mi búsqueda.
A lo que el lobo le contestó:
-Ve pues en paz, hermana Ninfa, holla ágil con tus pezuñas la nieve y los dioses quieran que encuentres lo que buscas, así como yo lo deseo, tu causa es noble y justa, parte pues con mi bendición.

Con una inclinación de cabeza, la Ninfa brinco ágilmente sobre el lobo, levantando polvo de nieve y haciéndolo estornudar. Mientras se alejaba por el horizonte, el lobo podía oir sus cantarinas risas, y sonreía para sus adentros, confortado por el roce efímero del reino del amor que poblaba en el corazón de la Ninfa. Después volvió a su paciente vigilancia, y a sus pensamientos. (Continua mas abajo)
 
 


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