Creo que tocas un punto clave Doctor_House, pero a veces confundimos el quedarse en una relación destructiva con "masoquismo", cuando en realidad es un proceso psicológico mucho más complejo y silencioso. Lo digo porque me tocó vivirlo.
En mi experiencia, uno no se queda ahí porque disfrute el sufrimiento, sino porque te desmantelan la autoestima poco a poco a través de la culpa. Estuve en una relación donde la otra persona estaba bajo una situación de mucha presión externa por su profesión y utilizó ese contexto como el escudo perfecto para justificar su frialdad y su distancia.
Cuando intentaba expresar mis inseguridades o pedir un mínimo de tiempo de calidad, la respuesta siempre era trasladarme la responsabilidad: hacerme sentir que mis necesidades afectivas eran "exigencias" o "tonterías", que "era lo que había", o ponerme en un limbo constante diciendo que se estaba replanteando la relación.
Ese nivel de incertidumbre constante y de silencio no genera masoquismo; genera una ansiedad brutal. Tu cerebro entra en modo de pánico por el abandono indirecto, y terminas teniendo conductas desesperadas por buscar claridad, solo para que luego te culpen a ti de provocar el alejamiento con esa misma ansiedad.
Te quedas no por falta de amor propio inicial, sino porque te convencen de que tú eres el problema y que, si tan solo dejas de pedir o de "exigir" afecto, las cosas van a mejorar. Al final, entiendes que pedir responsabilidad afectiva, tiempo y comunicación clara no es ser intenso; es lo mínimo. No es masoquismo, es una trampa psicológica de la que afortunadamente se puede salir.