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Usuario Experto
Avatar de luchanadj
 
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La estación de trenes Once de Septiembre es una de las terminales ferroviarías más importantes de la ciudad argentina de Buenos Aires (Capital Federal).

Los madrileños podríamos compararla a nuestra estación de Atocha, con conexiones en intercambiador de transportes de cercanías, colectivos (autobuses urbanos), líneas de Subte (metro suburbano).

Como saben muchos, el pasado miércoles 23 en hora punta (8 de la mañana), el planeta entero se estremecía al conocer la noticia de una gran tragedía con 51 muertos y hasta más de 700 heridos. Algo inaudito e inaceptable en una ciudad cosmopolita y moderna, como es Buenos Aires.

¿Qué decir ante ésto?

Bueno desde luego en aquel momento estremecedor y por desgracia, yo tuve el macabro destino de ser testigo directo online de la tragedia (C5N) y les puedo asegurar que me recordaban aquellas imágenes dantescas al terrible atentado de Madrid en Cercanías de Atocha, aquel 11M, aún no siendo un atentado. Cientos de personas atrapadas en el comboy, más de 200 ambulancias sacando heridos, escenas de pánico y gritos de dolor que se escuchaban de entre los hierros constataban esta gran tragedia.

Causas.

Claro, en efecto, la empresa concesionaria (TBA) se colocó la venda antes de conocer las causas, por otro lado, sospechosamente conocidas por ellos, implicando y culpando al conductor del tren como la causa del accidente (el maquinista pudo dormirse). Falso.

Antecedentes de hecho.


Vagones de importación japonesa con más de 50 años de antigüedad.


La empresa TBA (Trenes de Buenos Aires) y como viene siendo habitual, compra material de octava mano en todo el mundo.
Esto tampoco sería un problema si el mantenimiento fuera el correcto.

Mantenimiento 0.

Y ésta es la causa y el efecto, desgraciadamente, lo acabamos de conocer.

Incomodidades como aires acondicionados que tiran fuego en vez de enfriar, o no funcionan directamente; suciedad o elementos de desgaste o vandalismo no repuestos en meses, incluso años, son los elementos visibles que el usuario puede observar con inquietud nada más montar y que hacen sospechar el poco mantenimiento que tiene un transporte que es utilizado por miles de personas al día. Inaceptable.

Fallaron los frenos.
Como consecuencia, el comboy entró en la estación de Once a más de 20 Kms/h. estrellándose contra el final de la vía, sin que el conductor pudiera hacer absolutamente nada.
Esa fue la causa. Ese fue el vergozoso hecho. Mantenimiento nulo.

http://www.minutouno.com.ar/minutoun...-estoy-seguro/
El gobierno se presentará como querellante.

Resultan alentadoras las palabras de un gobierno siempre protector y omnipotente que siempre controla y da concesiones a empresas tan válidas como TBA, inspeccionando y controlando periódicamente todos los elementos de seguridad del servicio concesionado que supongan evitar "inconvenientes" a los viajeros.
Leído así, resulta esperanzador.

Conclusión.

El problema no estaba en el motorman (maquinista), ni en los frenos (causa "física"), ni a pie de calle. Estaba un poquito más arriba. El problema fue como siempre, que a los cuidadanos nos toman por idiotas y nos chupamos el dedo.

Como leí con acierto en alguna crítica de un diario digital de Buenos Aires.
Señores dirigentes, no nos tomen por boludos (idiotas). En este caso, se acabó la joda.
 
 


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