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Antiguo 16-Dec-2014  
Usuario Experto
Avatar de Danteojos
 
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Como todos sabemos, las infidelidades admiten diversas variantes, tanto en función de las circunstancias que rodeen a la pareja afectada como, sobre todo, de las causas por las que se perpetran, si bien, ciñéndonos más bien a estas últimas, podrían sintetizarse en dos fundamentales: la sexual y la emocional.

La primera vendría a ser la que únicamente obedece a esos impulsos primarios que derivan del deseo y que, por consiguiente, no iría más allá de meros encuentros sexuales con el tercero o tercera de turno, independientemente de que estos se produzcan de manera esporádica o con relativa frecuencia.

La otra infidelidad sería la que he llamado emocional, en el sentido de que implica ya un sentimiento de por medio, en cuanto a que el infiel se enamora de ese tercero o tercera en discordia.

¿Cuál de las dos consideráis que resulta más funesta?

Si vuestra pareja os fuese infiel, ¿aceptaríais de mejor grado que lo fuese sólo sexualmente o preferirías que, ya que os pone los cuernos, que sea al menos porque se enamoró de la otra persona? ¿Cuál de ambos tipos de infidelidad os provocaría mayor dolor en caso de enteraros?

Fijaos que aunque en principio la respuesta parezca saltar por sí sola, hay más de un elemento que ponderar. En principio parece más fácil de tolerar la infidelidad sexual, en cuanto a que no hay sentimientos implicados y posiblemente no vaya más allá de lo que se ha dado en llamar “canita al aire”. Sin embargo, analizado desde un punto de vista distinto, este tipo de infidelidad meramente sexual podría verse incluso como más vejatoria para el engañado, por cuanto que su único fundamento estaría en el de la ardentía de la carne, mientras que el que es infiel porque se ha enamorado tendría al menos una justificación más sólida, cual es la del amor, que es sin duda una de las fuerzas más poderosas que existen en la naturaleza y contra la que no siempre se puede combatir.

¿Cuáles creéis que son en ese sentido los embates más difíciles de resistir para el presunto infiel: los de la atracción puramente física o los de la atracción emocional? Y en caso de ser confesada la infidelidad, ¿cuál de ambas os resultaría más fácil de perdonar, si es que así os lo planteasen?

Por otro lado, ciñéndonos al tipo de infidelidad que hemos llamado emocional, puede darse el caso que ésta no se consume en el acoplamiento de los cuerpos, bien porque el enamorado no quiera dar ese último paso por respeto a su pareja, bien porque “el otro” o “la otra” sea el que se resista a llevarlo a cabo, pese a existir entre ambos ese vínculo sentimental, declarado o no, ¿pensáis que en tal caso seguiría habiendo infidelidad o que, por el contrario, tal rango sólo se adquiere cuando ya hay sexo de por medio?

Por último, en el hipotético caso de que vuestra pareja os fuese infiel, ¿preferiríais saberlo o, atendiendo al conocido refrán de “ojos que no ven, corazón que no siente”, permanecer ajenos a la situación y continuando con vuestra vida? Imaginad antes de responder que con dicha vida fueseis enormemente felices, enamorados/as de vuestra pareja, con una vida desahogada, teniendo a vuestra disposición todo aquello que deseáis, etc, etc, ¿preferirías aun así saberlo, pese a que ese conocimiento pudiera suponer el desmoronamiento de toda esa vida feliz (que sí, que falsa, pero feliz al fin y al cabo)?

Bueno, son muchas cuestiones las planteadas, ¿no? Pero creo que es un tema interesante de cara al debate y que puede dar mucho de sí
 
 


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