|
Buenas:
Escribo más que nada para desahogarme compartiendo la historia, y por la curiosidad de conocer puntos de vista y opiniones al respecto. Mi situación no es nada extraordinaria, seguro que la habéis visto muchas veces por estos lares: tengo pareja estable, hijos, todo normal… y en un momento dado entra en mi vida una persona y caigo enamorado perdidamente de ella. De esto hará cosa de 3 o 4 años.
Ella también tiene pareja estable, y familia. De hecho nos conocemos desde el momento en que los niños empiezan a coincidir en el colegio. Esto provoca que el contacto sea inevitable y casi diario. Y que los temas de conversación cada vez sean más personales, porque a fin de cuentas el vínculo de unión son los hijos, que es la parte más importante de cada uno.
Para mas gracia, los niños se van acercando hasta convertirse en los mejores amigos uno del otro. No pueden estar separados. Así que como es natural las dos parejas comenzamos también a quedar y a hacer cosas fuera del colegio. Y con el tiempo se convierten también en amigos nuestros, hasta el punto de este año haber hecho viajes y vacaciones juntos.
Todo esto lo cuento porque la opción de “olvídate de ella y vive más tranquilo” sencillamente es inviable.
Según nos vamos conociendo más estoy más enamorado. Ella es una jodida perfección. Y claro, con el tiempo uno va teniendo un sentimiento de desazón permanente. Por un lado contento de poder disfrutar a menudo de su compañía, y por otro el regusto de amargo de ver que la tengo al lado y es inalcanzable.
Ni que decir tiene que ella es súper simpática, tenemos una relación estupenda y hablamos con normalidad de casi cualquier cosa. Lógicamente yo procuro que no se me note nada, pero sé que con ella estoy más atento de lo normal y en algún momento ella lo acabaré notando.
Todo eso me provoca un conficto interior también con mi pareja y mi relación actual, porque hasta la aparición de esta persona (o de mis sentimientos hacia ella) sinceramente no tengo sensación ni constancia de que nos haya ido mal ni tengamos ningún problema. Es sencillamente que me he encontrado en mi vida con algo que no esperaba, no buscaba y que cada vez me tiene más atrapado. Y claro, me ha hecho plantearme cosas que no imaginaba hasta ahora. ¿Es injusto para mi pareja? ¿No estaba yo tan enamorado como pensaba de ella? ¿Elegí mal? ¿Es un encoñamiento pasajero (mucho dura ya, pero bueno...)?
Además, ella ha vivido con su pareja la historia que yo nunca pude y siempre soñé: son novios desde adolescentes, de toda la vida, son uno solo, no conocen otra cosa que vivir uno junto al otro porque llevan más de media vida (mucho más de media vida) de relación, mientras que yo comencé la mía bastante tarde, ya con más de 30 tacos. Y aunque siempree he sido feliz, la verdad es que siempre he echado de menos ese sentimiento de haber formado parte de la vida de una persona desde siempre.
Entonces estas con ellos y te das cuenta de todo lo que te falta. El otro día le enseñaba ella a mi pareja (que encima cada vez se caen mejor y son más amigas) las fotos de su boda, y yo no podía hacer otra cosa que mirar para otro lado. Maldita sea.
La verdad, es una mierda. Desearía retroceder en el tiempo hasta la infancia, e ir a por ella. (porque resulta que aunque nos hemos conocido ya de mayores, prácticamente fuimos vecinos de la misma calle de pequeños). He llegado mil años tarde a su vida, y esa sensación me mata. O mira, podíamos haber elegido otro colegio y vivir más tranquilo sin haberla conocido. Pero es que la tengo en mi vida prácticamente a diario, y a cada vez que coincidimos más me enamoro de ella. Tenemos las mismas reacciones, mismas formas de pensar y mismas formas de ser en casi todo. Estoy seguro de que hubiéramos encajado como un guante como pareja. Imagino que no soy el único en alguna situación parecida. ¡Con lo tranquilo que yo estaba!
En fin, que cualquier comentario, opinión, pregunta, sugerencia, crítica… la leeré con máxima atención y agredecimiento, cómo no.
Gracias por escuchar (o leer en este caso).
|