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Como en todos los ámbitos de la vida, siempre hay excelencias y dentro de esas excelencias también hay excepciones.
A ese jugador en concreto lo han "elevado a los altares", cuando no es más que un buen jugador. Ya se sabe que "en el país de los ciegos, el tuerto sabe matemáticas".
Jugadores buenos hay muchos, pero excelentes muy pocos. Para llegar a esos niveles en los que las exigencias son máximas, se ha de tener ese puntito de arrogancia, de saberse mejor que el contrario, luego no es de extrañar determinadas actitudes. Otra cosa es la educación de cada uno y la forma en que cada cual se expresa, pero esa mentalidad es la lógica, creo.
Casos como Zinedine Zidane son eso, excepciones.
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