En esto del tema del feminismo, hay mucho más de lo que se ve a simple vista.
Curiosamente, el auge del feminismo se presenta durante y tras la segunda guerra mundial, en EEUU. Tras la guerra, una gran parte de la población masculina en edad de trabajar, había perdido la vida en el campo de batalla. El tejido económico e industrial, ya de por si bastante dañado por la guerra, se encontraba con otro problema serio que afrontar, había perdido una gran cantidad de fuerza de trabajo. Entonces los gobiernos y las élites (que siempre han sido los verdaderos opresores) pensaron «Ey, y si sacamos a las mujeres de sus casas y las ponemos a trabajar en las fábricas, para suplir el déficit de mano de obra». Estaba claro que la solución pasaba por ahí, pero se planteaba un pequeño inconveniente que había que resolver. ¿Cómo convencer a las mujeres de que abandonasen a sus hijos y sus hogares durante largas jornadas laborales, y además, que lo hiciesen por voluntad propia?
Fue entonces cuando la máquina de la ingeniería social comenzó a mover sus engranajes. Una intensa campaña propagandística, unida al ideal de liberación femenino, bastaron para conseguir su objetivo.
No estoy diciendo que esto esté bien o mal. De hecho, fue gracias a ese movimiento de ingeniería social llamado feminismo, que EEUU pudo recuperar su nivel de crecimiento hasta estabilizar su pirámide de población, y supuso un antes y un después en la integración de las mujeres en la vida pública y laboral, además de en sus derechos como ciudadanos.
Respecto a ésto último, también quiero aclarar, como dije antes, que siempre han sido las élites las opresoras. A lo largo de la historia, tanto los hombres como las mujeres que han compuesto la base de la pirámide de poder, siempre han estado jodidos. Ellas, sin capacidad de elección ni de desarrollar sus talentos, destinadas al papel de madres y cuidadoras. Ellos, destinados a trabajar de sol a sol, y a morir en guerras orquestadas por las élites. Mientras tanto, las élites (nobles, burgueses, clero), tanto hombres como mujeres, vivían a cuerpo de rey, gracias a la opresión que ejercían sobre los de abajo.
Hoy día la cosa no ha cambiado. Y que el feminismo actual, se encuentre incrustado en las leyes y los gobiernos no es casual. Nos encontramos antes un caso similar, aunque inverso respecto a la situación que se dió durante la segunda guerra mundial. Debido a un largo periodo de tiempo sin conflictos bélicos relevantes, que mermasen a la población, ahora existe mucha más mano de obra que la que el tejido económico e industrial puede absorber. Las élites saben que es necesario una reducción de la población a corto-medio plazo. La solución en esta ocasión, crear una artificial guerra mediática entre los hombres y mujeres de la base de la pirámide de poder. De esta forma se matan dos pájaros de un tiro. Por un lado todos sabemos que la unión hace la fuerza, que mejor forma de provocar división entre los verdaderamente oprimidos, que ponerlos a pelear entre si, generando un rencor ficticio convenciendo a la mitad de ellos, de que la otra mitad, han sido los culpables de todos sus males durante toda la historia. De esta manera, se mantiene el foco alejado de los verdaderos opresores, como las élites y gobiernos (Ejem: Abusos de las eléctricas, brecha de la pobreza, etc). Y por otro lado, gracias a esta inoculada guerra de sexos, en combinación con la precariedad del mercado laboral, se consigue que cada vez se formen menos familias, de modo que los niveles de natalidad se desplomen, consiguiendo de esta manera el objetivo principal, la reducción de la población.
Ojo, antes de que las sensibilidades de cristal se me fragmenten en mil pedazos, quiero dejar claro varias cosas:
- Me la suda todo el tema del feminismo, machismo, y movidas varias. Yo voy a mi aire, y decido que personas forman parte de mi entorno, por su valía personal, no por sus genitales.
- En mis círculos personales, se valora el mérito, independientemente de lo que te cuelgue entre o no de entre las piernas. Es decir, se componen de personas, no de hombres ni de mujeres.
- El dato aportado es una observación personal, desarrollada a partir de mis conocimientos históricos.