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Usuario Experto
Registrado el: 19-August-2014
Ubicación: Donde pasa la bola del desierto por la capital de España.
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En este mismo foro escribí sobre mi pareja actual, no acababa de confiar en él, le percibía frío, distante, más como un rollete que como una pareja.
No quisiera enfocarme demasiado en esos inicios, aún así, creo que cada detalle dentro de una relación cuenta; nos veíamos muy poco (40 min. en coche), no nos llamábamos por teléfono, en sus vacaciones se dedicaba a viajar con amigos y conocid@s. A pesar de que había constancia de whatsappeo y me presentó a su círculo, para mí era un rollete en toda regla el primer año (a partir del siguiente la cosa mejoró).
Según sus palabras; desde la tercera cita me consideraba su pareja.
Al tema; le pillé en un foro mugre de muy cuestionable reputación, en el que prima la libertad de expresión sin censura alguna, expresando claramente sus dudas de salir conmigo, pues más o menos en la tercera cita descubrió mi discapacidad... (sensorial) y fue para mí bastante despectivo su forma de exponer el tema en dicho foro, cuando jamás me había supuesto problema alguno con mis anteriores parejas ni relaciones de menor duración (de hecho les gustaba la idea de hacerse los caballerosos para protegerme de los peligros, etc.). A día de hoy me asegura que en aquel momento lo tenía muy claro, por aburrimiento abría hilos.
No sólo eso, hablamos en más de una ocasión sobre lo que le aportaba el foro y qué tipo de hilos seguía u escribía, que mientras no soltara basura sexista, xenofóbica y demás por mi parte no había problema. Decía en aquellas ocasiones que era un foro de economía y que por supuesto que no comentaba chorradas ni se metía en hilos mierdas, que sólo era una distracción cuando se aburría en el trabajo.
Bien, pues veréis, resulta que los siete años que llevamos de relación han sido una auténtica farsa, cada maldito día en el trabajo se dedicaba a soltar comentarios que no me hacen ninguna gracia. Todos los días, sin excepción, soltaba piropos a los atributos físicos de otras féminas, que ojalá me hubiera comunicado un cuarto, comentaba sin reparos lo f.llable que le resulta cierto prototipo de mujer, principalmente personajes públicos (teniéndome a mí a pan y agua), etc., aportaba sus observaciones e importancia respecto a los culos de las féminas del gimnasio (conmigo se cabreaba por bromear al respecto), comentarios racistas, generalistas en contra de la igualdad de género y color, de putero (ya no sé si creer que no ha fornicado con una mujer de pago), y un extenso etcétera. Podría copiar y pegar infinidad de ejemplos pero me bulle la sangre al pensar en esto, creo que con lo expresado es más que suficiente y os podéis hacer una idea. De su parte me he ganado el título de intolerante y demás etiquetas poco honrosas, ya que lo usual y correcto parece ser comportarse así a espaldas de la pareja.
Es decir, todo lo que le comuniqué con mucha claridad y tajancia que NO me gustaba fue justamente su discursillo cotidiano en sus horas de nulo jornal a mis espaldas, a modo personajillo haciendo inocentes bromas. Aquello parecía su diario masculino personal, tuvo que editar lo que pudo al pillársele.
Me enteré de casualidad porque le hizo gracia un mote que le puse un día y me dijo que se lo agenció como nick para el foro (la curiosidad mató su buen nombre).
La pillada ocurrió a principios de este año, pese al tiempo que ha pasado, de que se dio de baja en el foro ese y pidió perdón (tras discutir llegó a la conclusión de que era de mal gusto), no puedo olvidarlo, no puedo confiar en él. Si antes me costaba confiar al 100% por sus incapacidades comunicativas ahora no puedo ni al 50%.
Os aclaro que tuvimos alguna ruptura entre medias, tuve una etapa difícil, murió mi abuela que era para mí como mi segunda madre (convivía con nosotros), permaneció en un estado vegetativo el último año de su vida, no sentía apoyo por parte de mi pareja. Al morir mi abuela él estaba de despedida de soltero, al volver no fue ni capaz de venir al funeral. Le dije a su madre (que intentaba localizarme por teléfono para darme el pésame), a través de un mensaje, que su hijo y yo habíamos terminado (obviamente ya lo había hablado previamente con él, se pensaba que lo nuestro era una crisis pasajera). Desde entonces no quiso saber nada de mí hasta que pasaron aprox. ocho meses.
Cuando por fin le superé volvimos, por lo visto me echaba de menos (intentó rehacer su vida, al igual que yo), la comunicación mejoró en consideración, más implicado y comprometido. Actualmente convivimos juntos desde septiembre del año pasado, no obstante, el estreñimiento emocional sigue ahí, no acaba de empatizar, y yo padezco diarrea emocional por este asunto.
Entiendo explicado así cómo pinta todo esto, tiene cualidades positivas, las cuales intento dar su peso, ya que, poco se puede racionalizar y ser objetivo cuando alguien te atrae hasta el punto de tener claro que quieres compartir tu tiempo para lo bueno y para lo malo.
Necesito saber, desde vuestras perspectivas, si realmente soy una exagerada y cansina al no poder olvidar su intervención y papelón de auténtico pingajillo o por el contrario fue una traición que debiera tratar de reparar con mucho más esfuerzo y consideración, empezando por tener paciencia respecto a mis dudas y desconfianzas.
Muchas gracias por leer, disculpad el tostón.
[No citéis porfis!]
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