|
Hago esta pregunta basado en una serie de estudios al respecto.
En el Uruguay, por ejemplo, el 70 por ciento de los hombres son infieles y en cambio solo el 20 por ciento de las mujeres, lo son.
Las estadísticas mundiales con alguna diferencia andan por ahí. Esto es, de cada 10 hombres, 7 son infieles, en cambio de cada 5 mujeres, solamente una.
El tema está en ubicar concretamente, cuál es la faja de las mujeres que tienen una alta proclividad a la infidelidad conyugal.
Si tomamos otras estadísticas sexuales para precisar con más exactitud quién es específicamente, el sector de mujeres infieles, podemos ver, por ejemplo, que el 80 por ciento de los hombres se masturbó alguna vez en su vida, o lo hace frecuentemente, en cambio tan solo el 20 por ciento de las mujeres, conoce la práctica onanista. Si tomando estos datos, hacemos lo que en estadística se llama comparanza para dar con la razón crítica de un fenómeno, podemos intentar tentativamente, una hipótesis de trabajo conjetural. El hombre tiende a la infidelidad (80 por ciento) porque genitaliza el deseo sexual desde que se masturba, en cambio la mujer es menos proclive (tan solo un 20 por ciento), porque no genitaliza el deseo al desconocer el onanismo como práctica y esa es la causa por la cual suelen insistir tanto en los preparativos pre estimulantes que generen tensión sensual, como requisito para ir a lo otro.
La mujer que no se masturba vive la sexualidad desde su pre genitalidad. Esa es la causa por la cual los sexólogos/as actuales recomiendan la masturbación femenina como algo positivo que le permita el auto conocimiento de su cuerpo.
Significativo es el hecho de que el reducido núcleo de mujeres que practican el onanismo, coincide con el reducido núcleo de mujeres que tienen proclividad a la infidelidad.
A esto hay que agregarle lo que dice Laura Kipnis, que las mujeres que tienen mayor nivel intelectual de carácter universitario o terciario, tienden a ser infieles.
No estoy diciendo que la masturbación tenga alguna ligazón con el desarrollo intelectual, pero evidentemente aquella sexualidad que exige pre genitalmente estimulantes cutáneos a granel como condición de excitación para llegar al coito y que trata incluso de evitar el orgasmo, solo porque no encuentra estímulos llaves indicados, es un indicador de cierto infantilismo psicosexual.
¿Qué piensan ustedes de esto? Las características que distinguen al hombre infiel, las conocemos todos, porque son la mayoría, pero con respecto a la mujer adúltera, el tema está tapado, oculto y hay que encontrarlo. La mujer infiel no es una figura visible, pero existe. ¿Cómo la visualizan ustedes? ¿En que encuadre conceptual la detectan?
Pido por favor, que no se haga juicio de valor alguno sobre la infidelidad –ni a favor ni en contra- y que se mire el asunto desde un punto de vista lo más científico posible.
|