La falta de intimidad, el tener que "rogar" por afecto y el hecho de que tus encuentros se hayan vuelto un trámite donde tú no te reaches a complacer, han quebrado la conexión emocional y física con tu esposo. Por eso no sentiste nada con él la última vez; tu mente y tu cuerpo se están defendiendo del rechazo.
Llevas solo 3 años de casada y ya estás en este punto de insatisfacción y resignación el "hacer que él se venga y ya". Te mereces una vida sexual y plena. Si tu esposo definitivamente no quiere cambiar ni buscar ayuda profesional, tienes todo el derecho de plantearte si quieres pasar el resto de tu vida así. A veces es más sano y digno terminar una relación que engañar. Buscar un parche afuera rara vez arregla el motor roto de un matrimonio. Te dará un momento de adrenalina y placer, pero al día siguiente el problema en tu casa seguirá exactamente igual, o peor.