|
Sé que muchas personas con falta de autoestima se sienten las victimas de la sociedad, los parias, los abandonados, los incomprendidos. Pero cada vez veo más claro que dan muchos problemas.
Cada vez me siento más inclinado a fijarme en mujeres con mayor autoestima, aunque siendo tímido como he sido mi inclinación siempre fué por las chicas tímidas, amables y dulces como ángeles. Pero me he dado cuenta de que mis grandes problemas en el amor han sido una combinación de esas dos cosas: timidez y buscar chicas "dulces".
Pero las chicas dulces suelen ser personas con tal falta de autoestima que sienten necesidad de agradar a todo el mundo, y ser perfectas en todo. Y eso lleva a tal tensión que tarde o temprano estallan en mil ataques de ira, cambios de humor o pierden totalmente los papeles: y un día cambian de dulces a rebeldes sin causa, de un extremo a otro, con la exageración propia de los conversos.
Y si llegar a esos extremos, se nota en otras cosas: se sienten dolidas por cualquier desaire, por cualquier falta de atención, cualquier falta de mimo.
Pero en realidad no es cosas de mujeres en exclusiva. Por supuesto. Mi padre fue un gran tímido de niño, y de adulto sufría con los supuestos abusos de los jefes (más bien me daba la impresión de que se tomaba demasiado personalmente cualquier reprimenda). Su falta de autoestima se notaba en cosas como lo mal que se sentía el día que se compró un coche nuevo, cosa que no entendí, como si sintiera que estaba haciendo algo que no merecía. Ahora, ya mayor, aún tenemos que luchar con que si no le damos suficientemente la razón te hace chantaje emocional: "ya no puedo hablar en esta casa" (con cara de niño al que no le han regalado lo pedido en Navidad).
En fin, que ahora lo que antes me atraía ahora me hace dudar mucho: cuando veo a una chica demasiado amable, demasiado dulce, como la típica japonesita, con miedos que a ciertas edades no parecen ya de recibo, o si resulta demasiado susceptible... todo eso me echa para atrás.
Una y no más Santo Tomás.
|