|
Guest
|
mi historia comienza tras una larga relación de cinco o seis años, la cual era una rutina el dia a dia y la pareja no valoraba ni agradecía ni mostraba ningun tipo de cariño solo para hacer el acto.
A mi no me importaba como me tratara ante la gente, que su actitud era de desprecio hacia mi y siempre me dedicaba palabras inadecuadas y que harían mucho mis sentimientos, aprovechandose de mi total confianza al contarle mis problemas, siempre intentaba hacerme sentir como un deshecho ante el mundo (excepto con mi familia que la tenía completamente engañada, incluso lo apreciaban más, sin ser conscientes lo que él hacía por detrás).
Estaba cegada por el amor que sentía hacia él, y mis ojos no podían fijarse en nadie más, mi interés era hacerle feliz aunque tuviera que someterme a distanciarme de mis amistades y deajarlas de lado cuando me necesitaban, todo ello por evitar discusiones, a veces muy tormentosas...tan tormentosas que acababan en daños físicos y yo incapaz de defenderme por no hacer daño a la persona amada.
Yo, lamentando y sufriendo por la situación en la que me encontraba, dejé de pasar mi tiempo entero y dedicación completa a la pareja y la dediqué a mi familia y a los seres que me hacían sentir feliz.
Él volvió a mí, no podía hacer su vida sin mí, decía que cambiaría, pero era tanto el dolor y la rabia que sentía que no quise tener relaciones con él, pero de nuevo caí, y la situación empeoraba cada aún más...
Trás horas, días, semanas, meses, años, mi mente no paraba de pensar en tener sólamente una única relación amistosa con la pareja.
La vida que quise empezar nueva, en la que él seguía, era un tanto peculiar, nos veíamos cada día en la casa común que teníamos, no sabría explicar esa sensación y esa continua situacion de estrés y de obligación de estar allí ocupandome de todas las tareas necesarias y cuidados a los seres domésticos que teníamos en común.
Trás una semana sin pisar la casa, por el éstres y sin tener ganas de discutir y las ansias de relajarme, no quise ni ver a la pareja y fué la semana más feliz de mi vida.
Necesitaba desconectar completamente e hice lo mejor que podía hacer en esos momentos, el mar es una de las cosas que más me hacen sentir bien y, a pesar de tenerla a 5 km de casa no iba apenas por las represalias que me causaba...
Estuve todos los días en el mar, sentía una sensación de liberación inexplicable...iba acompañada de una o dos amigas y pasaba las tardes gratamente felices.
Una noche de diario, mis amigas me dijeron de ir a cenar algo, y yo dudosa por la no costumbre a ello, acepte porque reía y era feliz en su compañía.
Sin querer, sin pensar, sin ningun tipo de interes masculino, que tenía en aquel momento una percepción del hombre no muy buena....no quería jamás verme en otra situación semejante a la pasada...conocí a una persona mayor con la cual, hablaba y hablaba y más me caía en gracia, era idependiente (todo lo contrario al anterior)y teníamos gustos similares.
Físicamente no me atraía, pero horas trás horas de esa noche tan especial, me invitó a casa a tomar algo...yo tan segura de mis actos y acciones, no pensaba en otra cosa nada más en charlar y pasar un rato en compañia...
En un momento, él se acercó a mí, haciendo un amago para besarme y yo me aparté de su lado y le dije claramente que no quería nada de eso.
A mí cada vez, me gustaba más y me atraía aún más...lo intentó de nuevo y caí en sus brazos y pase la noche más hermosa que habia pasado nunca. Jamás me arrepentiré de haber salido aquella noche porque de no ser así, no lo hubiera conocido nunca ya que él era de poco salir, al igual que yo.
Esa noche me pidió el número de teléfono, y desde esa noche hasta ahora no deja de sonar ni un día.
A partir de ese día, nos citabamos todos los dias, me sentía como si flotara, sin dejar la sonrrisa en mi cara, todo me iba sobre la seda, sentía una extraña sensación que nunca antes habia sentido por nadie, algo en el vientre que se movia, mis ganas y mis ansias de comer se desvanecian mientrás aumentaba mis ansias de verle.
En mi cabeza no dejaba de pensar en que llegara la hora de nuestro encuentro rebosante de amor y cariño.
Tan sólo verle de lejos, se movía algo en mi barriga y sentía una brisa con su aroma que me envolvía, que me embaucaba y que llenaba todo mi cuerpo de una sensación muy placentera, como si un hechizo se tratara...
Él me llevaba a lugares de vistas magnigificas, impresionantes e inolvidables, y bajo la luna llena y las estrellas nos besabamos apasionadamente hasta el amanecer.
Me ha dedicado canciones de amor, me ha escrito cartas de amor, me ha hecho la mujer más feliz del mundo en cada minuto a su lado, me ha dedicado cariño y dulzura, me ha hecho sentir una reina con tan solo un masaje de pies, me ha llenado tanto de ilusión que creo que estoy enamorada, aunque me cueste reconocerlo.
Por ese miedo a enamorarme y volver a otra relación, me despedí de él y lo dejé con lágrimas en sus ojos y me fuí lejos de él, intentando olvidarlo trabajando fuera y conociendo a gente nueva.
No he podido olvidarlo y creo que lo amo más aún, lo hecho mucho de menos y no paro de pensar ni un segundo en él.
Actualmente comparto piso con un amigo, y apesar de ser una infeliz por tener lejos el amor de mi vida y a mi familia, sé que es lo mejor para mi y mi cabeza me dice que siga lejos de él para no volver a sufrir otra vez y porque en mis adentros sé que no me conviene del todo por algunas cosas que suele hacer y no son legales.
Pero por millones de actos inflictivos cometa, yo siempre lo amaré.
Si escucho a mi corazón iría en busca suya y sin pensar en las críticas que supondría (que tengo un gran temor en el que dirán) y a sabiendas que no es lo mejor para mí, merecería la pena intentanrlo y volver a vivir y a sentir esos momentos tan gratigicantes y rebosantes de amor.
P.D. Os pido una opinión o alguna sugerencia para mi porvenir por causa de mi estado un tanto confuso.gracias
|