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Usuario Novato
Registrado el: 07-May-2013
Mensajes: 3
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Hola, quería compartir con vosotros mi experiencia y de paso ver que opináis porque no acabo de decidirme.
Empiezo, soy un hombre de cerca de 40 años que lleva 3 de relación con otra persona y 2 de casados. Cuando la conocí tuve la impresión de que era la persona de mi vida: ingeniosa, divertida, interesada por mi y lo que hacía, voluntariosa, un poco tradicional en los temas de la casa (esto a mi en principio me gustó bastante), apasionada en el sexo... En fin, que después de varias malas experiencias con otras mujeres (locas, histéricas, indecisas, frígidas, con ex acosadores, ¡incluso ladronas!) parecía que había encontrado a mi media naranja.
No llegó a transcurrir el año cuando nos casamos (reconozco que fuimos algo apresurados) y hace medio año tuvimos una hija en común. Pero ha sido precisamente desde que se embarazó que he notado que nuestra relación ha ido a peor: cada vez hablamos menos y yo siento que apenas la aguanto en vez de convivir juntos, y no estoy seguro si ella lo siente así también.
Siempre he sido una persona muy metódica, rutinaria, independiente... vamos, que siempre "he ido a mi bola". Comprendí que vivir en pareja implica dejar de lado estas cuestiones y que se trata de negociar y ceder, pero últimamente siento que he cedido demasiado o que ella es responsable en parte de que no pueda disfrutar de mis aficiones o gustos, vamos que siento que invadió y alteró mi privacidad por completo y he perdido el rumbo de mi vida.
Por ejemplo yo siempre he tenido gatos en mi casa, desde que ella llegó me pidió que los sacase al patio, lo cual parece lógico, pero a mi no me gustaba nada la idea. Con el tiempo se confirmaron mis temores: casi todos los gatos han ido muriendo por atropellos o vecinos desaprensivos que los envenenan.
También soy aficionado al ciclismo desde hace mucho, y aunque ella nunca ha puesto trabas a que salga el fin de semana con mis amigos, sí que parece molestarse porque entresemana salga a entrenar. Yo ya le he explicado que es mi pasión: no fumo, no bebo, no gasto dinerales enormes en nada (y eso que el ciclismo no es barato) y me gusta mantenerme en forma. Para mi es muy importante salir casi a diario, seguir una rutina de entrenamiento y luego medirme en alguna que otra competición para ver si he mejorado puestos o respecto a mis compañeros ciclistas. Y por supuesto salir a disfrutar del paisaje y la ruta.
El caso es que desde que la conocí, no he podido seguir un plan de entrenamiento como quisiera y apenas he participado en marchas competitivas o cicloturistas. Pero esto es algo que se puede extender a todos los aspectos de mi vida personal: con ella todo es caótico, desordenado y a veces incluso carente de lógica o razón, o así lo siento yo al menos. Como he dicho, me gusta hacer planes y cumplirlos, y gracias o por culpa de ella (y su familia) eso es algo completamente imposible lo cual me frustra bastante.
He llegado al punto en que me he dado cuenta de que da igual que planifique, mi pareja o su familia no tardarán en echar todo al traste. Poco importa que planee ahorrar tanto al mes, porque ella tiene un agujero en la mano. O tal vez yo soy demasiado espartano y austero con el dinero, pero no se me hace lógico salir al super a por algo de leche y regresar con el carrito lleno. O salir a hacer algunos trámites, y que pida visitar "un ratito" a su abuela y perdamos todo el día con ella (que a mi encanta su abuela y compañía, pero no por cinco horas) o con visitas y recados imprevistos.
En fin, que desde que la conocí vivo en la más absoluta imprevisión, así podría resumirlo. Si a eso añado que con la llegada de la niña andamos más escasos de dinero que nunca, pues los problemas crecen y mucho.
Pero aparte de todo esto, lo que más me molesta es que es mandona a morir. Yo ya lo había notado, pero no quise darle mayor importancia. Grave error mío, porque si algo no me gusta en la vida es que me ordenen, ni el Papa de Roma. Y para agravarlo, a veces de unas maneras muy feas. Yo ya le he pegado varios toques de atención para que le baje, que comprenda que soy muy independiente y que si a buenas me cuesta, a las malas bajo ningún concepto. Pero se nota que en esto chocamos mucho más desde que nació nuestra hija, pues reclama que cuide a la niña, pero yo tengo que trabajar (media jornada laboro en casa y otra media en el trabajo) o reclamo también mis ratos libres para la bici (madrugo mucho para poder salir entresemana y llegar cuando ella apenas se levanta, pero aún así esto parece molestarle).
Últimamente me planteo a menudo si debería divorciarme. Añoro mi vida ordenada a mi gusto, necesidades y prioridades. Tal vez es que yo sea una persona muy egoísta y no esté preparado para vivir en pareja, y lo excuso todo en una independencia vital para mi.
Procuro no pensar en ello, que se me pase el cabreo, pero es inevitable que termine hartándome por algo y ya empiece a maquinar como será mi divorcio y vida tras el matrimonio.
Quiero a mi hija, me ha aportado algo totalmente nuevo a mi vida, y creo que no es bueno para ella crecer en una casa en la que sienta que sus padres no se quieren. No es que estemos discutiendo constantemente, pero a veces la tensión es muy notable por momentos, y que el amor se ha acabado.
No niego que haya buenos momentos o reconciliaciones, o búsqueda de acuerdos mediante comunicación, pero creo que nuestros carácteres son definitivamente incompatibles y que nos apresuramos demasiado al casarnos con menos de un año de conocernos.
Por otro lado, la idea de un horario de visitas y custodia compartida me causa inseguridad porque afectará a la niña sí o sí, pero creo que a la larga será un mal menor porque es muy pequeña todavía y lo verá todo como algo normal que sus padres estén separados desde que tiene uso de razón.
¿Qué opináis? ¿Habéis pasado por algo parecido? ¿Tengo mucha o toda la culpa de que esto no vaya como yo hubiera querido? ¿Hay solución o el divorcio es lo mejor para nosotros?
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