|
Usuario Novato
Registrado el: 12-February-2019
Mensajes: 17
Agradecimientos recibidos: 7
|
Estoy a punto de cumplir 45 años, hace un año y medio me separé de la madre de mi hijo (12 años) - en realidad ella fue la que me echó de mi casa después de casi 13 años de convivencia que tuvieron sus momentos buenos pero que con el tiempo fueron siendo cada vez menos, yo siempre quise luchar por mi pareja y mi familia pero no encontré reciprocidad en ella, sólo arrogancia, orgullo y superioridad -. La separación fue muy conflictiva con cuestiones judiciales de por medio, yo quedé prácticamente en la calle, con problemas de salud (ya superados) y financieros. Poco a poco fui acomodando mi situación, un pilar fundamental fue la actividad física (montañismo, carreras de calle y de montaña), que además me permitió contar con nuevos amigos con intereses en común. Y pude sostener el vínculo con mi hijo, que por momentos estuvo en riesgo, y mejorarlo.
En el año y medio que transcurrió desde la separación, tuve algo con 2 mujeres. La primera fue hace aproximadamente un año, ella era mucho más joven que yo, creí enamorarme de ella pero también sentí la nueva relación como la oportunidad de tener una revancha de la historia anterior tan dura. Eso me generó mucha ansiedad para que funcionara. Entre eso y que ella estaba en otra etapa de su vida, y yo sentí que no me hacía ningún lugar en ella, decidí romper la relación apenas habían transcurrido dos meses. Quedé muy mal por eso, fue un retroceso en mi recuperación de la relación anterior. Sentía que nunca más podría tener una relación e intimidad con una mujer. Esto puede parecer muy exagerado pero mi mente tiende a esas creencias tan absolutas y en el fondo bastante irracionales, cuando se trata de mis vínculos afectivos. A algunos seres humanos la mente nos funciona así, en cuestiones emocionales es la peor amenaza contra nosotros mismos.
Con la segunda chica, en estos últimos meses, al principio no hubo un enamoramiento ciego pero sí atracción, y ya sentí que la historia anterior con la madre de mi hijo no interfería, estaba superada. Eso eliminó prácticamente la ansiedad y la sensación de tener que tomar revancha. La relación con esta chica parecía avanzar pero yo notaba que siempre el que tomaba la iniciativa era yo, ella respondía pero no terminaba de soltarse, a veces parecía no sentirse cómoda, y hace unos días ella me comunicó que no quería una relación, ya que viene de dos muy largas con procesos de separación que también fueron complicados, que en esta etapa desea dedicar todo su tiempo a ella misma. Yo le agradecí la franqueza y que me tuviera respeto para hablar así, y terminamos bien.
Soy consciente de que avancé muchísimo, porque esta vez mi historia anterior no interfirió y, sobre todo, me probé a mí mismo que mi creencia de que jamás volvería a tener una relación e intimidad con una mujer, era completamente infundada.
Sin embargo, también me siento triste y decepcionado porque se me fue una chica hacia la que comenzaba a sentir algo más profundo y con la que empezaba a ilusionarme. Creo que la vida hace que algunas historias duren justo lo suficiente para que aprendamos algo y crezcamos, pero no puedo dejar de preguntarme por qué el aprendizaje tiene que ser tan duro, por qué implica cortar con algo que empezaba a formarse.
Soy consciente de que en mi historia personal siempre me faltó o me falló un vínculo clave en cada etapa de mi vida: padres, amigos, algunas mujeres, la que fue mi esposa... Esto sin duda ha dejado huellas en mí que afectan a mi manera de pensar, actuar y plantear las relaciones, estoy acudiendo a terapia y debo profundizar el trabajo en este aspecto.
No me resulta fácil conocer gente nueva, abrirme socialmente y de esa manera tener la posibilidad también de conocer a más mujeres. Una vez que entro en un grupo que me resulta afín, participo normalmente en sus actividades, pero me cuesta salir de mi tendencia al retraimiento. Lo mismo me pasa con las mujeres, me cuesta romper el hielo, después me manejo bien. Soy bastante introvertido, necesito mis espacios y mis momentos de soledad, y el exceso de actividad social me agota. Pero parece que llevo esto al extremo y me aíslo.
Sé que estoy más cerca de un futuro afectivo mejor, mi propia evolución durante estos últimos meses me lo demuestra, pero me gustaría que no me resultara tan trabajoso, y también tan doloroso, llegar a él.
¿Alguna idea? Desde ya muchas gracias por cualquier cosa que quieran decirme.
|