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Una noche como otra cualquiera. Una copa, otra, y otra mas.. Detrás de la barra ya no quedan ganas de seguir sonriendo. Pero tu lo haces. Sonríes a la gente como si no tuvieras motivos para dejar de hacerlo. Y los tienes. Hay muchos motivos. Y esos motivos tienen nombre y apellidos. Y entonces es cuando aparece. Nunca me han gustado los líos de una noche. Nunca me han gustado los típicos chicos revista. Pero el si. El me gustaba. El me podía hacer olvidar mis motivos por una noche. Y deje que lo hiciera. Solo me sonrió y me empezó a hablar como si no hubiera nadie mas en aquel bar. ¿Todos tenemos una debilidad?. El es la mía. Solo con rozarme se me pone la piel de gallina y solo quiero salir de allí. Y lo hacemos, salimos de aquel sitio lleno de gente, lleno de ruido que no deja a mis pensamientos salir a decirme que de marcha atrás. Pero salimos. Borrachos. Y vamos al coche. Y no me freno. ¿Para que?. No quiero enamorarlo. No. Los dos sabemos para que estamos allí. Y le beso. Y me besa. Y sabe hacerlo. Sabe como ganarme. Y me gana. Me dejo llevar y me lleva. ********. Y al final de la noche vuelvo a casa. Dejándome el sujetador y las ganas en su coche. Y me meto en la cama. Y sonrió. Por una noche todo a sido diferente. Y entonces me manda un mensaje: "Guapa". Sonrío otra vez. Y no le contesto. No es necesario. Los dos sabemos que lo hace solo por cortesía. Pero no importa. Ninguno queremos nada mas. Y quizás otra noche se repita. O quizás no. Pero esa noche las copas me sentaron un poquito mejor.
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