> Foros de Temas de Amor > Historias de infidelidades en la pareja
 
 
 
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Acabo de leer algo gracioso por aqui: en las relaciones a distancia se quieren mucho los cuatro. Es gracioso, si. Pero enseguida nace la pregunta: ¿y en las otras no?
¿Alguien se ha parado a pensar que el engaño ha nacido mucho antes que Internet?

La casa, el trabajo, la rutina diaria, las responsabilidades familiares... Todo eso es el refugio perfecto para el engaño. Si alguien dijera que es sólo cuestión de tiempo, no exageraría demasiado, creo. Y parece que veo las caras de alarma...

Calculo que llevaría con mi ex unos cinco o seis años cuando me hice la siguiente reflexión: si te quiere engañar, no hay dios que pueda evitarlo. Lo sigo pensando. Lo único que lo impide es una cosa: la honestidad. La de ella, concretamente, justo la que tú no puedes controlar.

Vamos al fondo del meollo, ¿por qué se engaña a la pareja? Mi teoría: porque tenemos instalado en el coco una auténtica batería de software dispuesta a la revuelta. Le llamamos curiosidad, variedad, fantasía, cambio, incluso creatividad (sic). Los nombres pueden ser más o menos amables pero da igual. Prueba a impedirte fantasear con la rebuena de tu vecina mientras reposas al lado de tu "santa" y verás que es imposible. Es más, consíguelo y sólo demostrarás que eres idiota. Como cuando te decía el cura que no miraras a los lados en la misa. Al segundo siguiente eras una pura veleta. (Es que allí estaba la rebuena de tu vecina...) Sigamos.

Partiendo de la honestidad que habíamos establecido como única garantía, se pueden llegar a otras soluciones, todas controvertidas, pero que aportan cosas. El poliamor, las relaciones abiertas y ese tipo de salidas descartan la clásica "traición"... ¿Si? A menos que hayas accedido por conservar lo que tenías, esperando acostumbrarte a algo que, en realidad, no te gusta. Si es así, no hemos partido de la honestidad y no va a funcionar.

Siempre acaba todo ahí. ¿Eres capaz de aceptar una relación de no-exclusividad? Porque, ojo, una cosa es aceptar y otra que uno viva después la relación felizmente. De hecho puede que seas aún más infeliz porque las ocasiones de frustración se multiplican por el número de competidor@s. En realidad, si los ves como competencia, ya vamos mal.

En la cultura musulmana, las mujeres parecen aceptar la situación sin problemas, pero está claro que no disfrutan del mismo estatus que sus contra-partes y eso vicia de raíz el análisis. Aún así da para pensar. Como posible parece que sí lo es, otra cosa es que sea igualitario. No sé si existen culturas donde la situación afecte a ambas partes. Si las hay, no las conozco. (Alguien en la sala??)

Ya a modo de conclusión, se me ocurre una última pregunta: ¿A qué buscar tanta seguridad en un mundo que es cualquier cosa menos seguro? ¿No será mejor dejar que todo fluya? Y ver la cosa como al día siguiente de estirar la pata. Ahí vas a ser una hermosa persona aunque hayas engañado a tu mujer mil quinientos años. Ininterrumpidos.
 
 


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