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"Es que no somos conscientes de la cantidad de contenido facha misógino que hay en las redes."
También aburre las palabras misógino, machista, facha, ... como si ser progre fuese mejor que ser facha y esa jerga que suena a que lo dice una persona adoctrinada feminista, por no hablar de igualar facha=derecha actual y progre=izquierda actual cuando el globalismo, bilderberg, davos se autodenominan ahora progres de izquierdas cuando toda la vida la derecha=patronal, empresarios, banqueros y ahora mezclamos banqueros global banquero financistas con pro-progresismo de izquierdas verde agenda 2030... Vamos que ya no se sabe ni por donde da el aire y marean a la gente como quieren como rojo-facha-progre.
Andre Tate es un idiota en mi opinión que no es ejemplo a seguir de nada, similar a un Llados y gente que no es ejemplo a seguir de nada o como mucho son gente buena haciendo dinero y en principios-valores deja mucho que desear: por ejemplo gente que se droga, que sale de fiesta y se droga, que va con prostitutas, que trafican incluso con drogas en algunos casos o con mujeres y luego van dando lecciones a la gente.
En lo único en lo que coincido y puedo llegar a entenderlo es en que vivimos en una sociedad profundamente condicionada por la corrección política. Hemos llegado a un punto en el que muchos actúan como auténticos adoctrinados, repitiendo los mantras dictados por movimientos que, curiosamente, están financiados con mucho dinero desde arriba. Estos mismos movimientos marcan lo que se puede o no se puede decir, y así se impide hablar con sinceridad sobre la realidad.
Hoy en día hay demasiadas verdades que no se pueden pronunciar porque simplemente no están permitidas. Si uno se atreve a decirlas, enseguida lo señalan, lo cancelan, o lo tildan de algo. Pero si no se dicen, lo que queda es una versión irreal del mundo.
Andrew Tate, guste o no, las dice. Le da igual si ofende o incomoda. Una sociedad que ha perdido la capacidad de tolerar la crudeza de ciertos hechos y que, en su docilidad, acaba prefiriendo la mentira cómoda a la verdad incómoda.
Por ejemplo, hoy está mal visto decir que si un hombre permite ciertas actitudes o comportamientos en su relación, está actuando como un parguelón. Hay cosas que sencillamente ya no se pueden decir, aunque todos sepamos que son verdad.
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