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Pues es lo mismo que se habló en otro tema... el que da más tiene las de perder. El otro se acostumbra, no tira del carro de la relación, se acomoda, y el que da se acaba volviendo una sombra de sí mismo en algunos extremos...
Pero weno, supongo que el amor y el dolor, van de la mano. Yo siempre amaré tanto como mi corazón me diga, independientemente de lo que el otro me ofrezca. Yo me sentiré bien si lo doy todo.
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