Estoy recordando una antigua conversación foril en un foro de antaño, alguien abrió un hilo hablando de algo difícil de explicar; la nostalgia por cosas que nunca ocurrieron.
Decía que a veces no echaba de menos lugares reales ni personas concretas, sino vidas que no había vivido, versiones alternativas de sí misma, momentos que solo podía sentir pero no ubicar en el tiempo.
Lo describía como una sensación extraña, casi como si su aura recordara algo que la mente nunca había almacenado.. Como si hubiera caminos no recorridos que, aun así, le dolían por su ausencia.
En el debate, se apuntó que este tipo de sensación puede aparecer cuando la mente combina imaginación, deseo y emoción, construyendo experiencias alternativos que se viven con intensidad, aunque no hayan ocurrido en la realidad.
Y la reflexión que quedó abierta fue si realmente se trata solo de imaginación....o de otra forma de memoria emocional que aún no se comprende del todo.
Personalmente, mi respuesta fue que tal vez, no recordamos solo lo vivido, sino que también lo que deseamos haber vivido.
Y vuelvo a querer reflexionar con todos ustedes, lectores, también

: ¿Dónde termina la imaginación y comienza la memoria emocional?.