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Siento que tengo miedo. No exactamente de la soledad, en realidad disfruto de ella. Y no estoy dispuesta a renunciar a ella si eso compromete mi persona, mis principios o valores. Tengo bastante claro cómo quiero ser y las cosas que valoro, y soy fiel a ello.
Sin embargo, también siento una especie de frío, y creo que eso es el miedo.
De alguna manera, siento que mientras siga siendo yo misma estaré sola. No es algo que me impida ser feliz o llevar adelante mi vida, pero siento ese frío. Tengo la sensación de que jamás volveré a sentir una caricia, de que jamás volveré a hundir mi rostro en el pecho de alguien cuando el frío se vuelve insoportable. Que nunca volveré a derretirme ante una mirada afectuosa, ni a bailar sin música, ni sentir el pulso de un corazón sincronizado con el mío. Tengo ganas de apoyar mi frente contra la frente de otra persona, y de que el calor de su cuerpo y cariño me rodee. Tengo mucho miedo de no volver a sentir nada así.
No puedo evitar rememorar esas sensaciones, y una gran desesperanza me invade cuando lo hago.
Eso que dicen de que hay que quererse a uno mismo para que te quieran los demás... Me gusto a mí misma. Me gusta la imagen que proyecto, tanto a nivel estético como de carácter, y considero que hago cosas interesantes (interesantes para mí al menos, quizás no tanto para los demás, visto lo visto). Pero es cierto que no es una imagen convencional, y probablemente no es lo que atraiga a la inmensa mayoría de personas. Adoro llevar la cabeza rapada y bien alta, visto como a mí me gusta, me maquillo sólo cuando me apetece. Tengo un carácter independiente y fuerte, y no me gusta proyectar sumisión ni necesidad. Me encanta la lectura, el cine, el deporte, el arte... y disfruto mucho con lo que hago, pongo todo mi corazón y tenacidad en lo que me gusta.
Y sin embargo, estoy sola. Soy consciente de que podría dejar crecer una melena, podría maquillar mi piel y adornar mi silueta con ropa sugerente y joyas. Podría suavizar mi voz y hacerla más cantarina. Podría teñir mi mirada de una aduladora sumisión... Pero eso sería renegar de mí misma, y eso es algo que jamás estaría dispuesta a hacer. Prefiero permanecer congelándome en la soledad que apartarme de mis valores y metamorfosearme en lo que creo que "les gusta a los demás".
Algunas personas me dicen que es una cuestión de encontrar el círculo social en el que encuentre más perfiles como el mío, ya que el que suelo frecuentar se compone de un perfil que quizás asocia la feminidad a la sumisión o la fragilidad (erróneamente, creo yo), cosas que yo no proyecto, o trato con todas mis fuerzas de no proyectar. Pero hasta ahora, no he dado con ese círculo. Empiezo a preguntarme si realmente existe, o si se trata de una vana esperanza en la que me apoyo.
Es muy cierto que hay cosas en las que fallo mucho: por ejemplo, las redes sociales. No soy demasiado activa en ellas, un medio de socialización hoy en día vital. Otra cosa, no tengo ni idea de coquetear...
Como digo, no se trata de un miedo a la soledad. Estoy dispuesta a aceptarla si resulta que es lo único que puede ir con mi forma de ser, pero no puedo evitar que me invada una profunda tristeza cuando reflexiono sobre ello. Y me parece a la vez tan injusto.
No sé, me encantaría escuchar vuestras opiniones. Sé que escucharé muchas cosas que no quiero escuchar, pero para eso estoy aquí. Es la única forma de mejorar.
Muchas gracias de antemano.
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