Muchas veces nos ponemos tristes porque nos da pereza detener los pensamientos negativos.
Los pensamientos negativos son esos pensamientos de mierda acerca de nosotros mismos o de la jodienda de la vida que van introduciéndose en nuestra cabeza y nos nublan el juicio. Lo difícil es que, a cada segundo que pasa, es más difícil detenerlos, ya que llevan más inercia y van creciendo cual bola de nieve rodando cuesta abajo...
Cuando te sorprendas a ti mismo con un pensamiento de mierda, párate un momento y sustitúyelo por un pensamiento eufórico.
¡No te fustigues! Y ni se te ocurra escuchar música triste cuando estás triste...
No joderte a ti mismo depende sólo de ti.