> Foros de Temas de Amor > Mi ex-novio, Mi ex-novia
 
 
 
Prev Mensaje Previo   Próximo Mensaje Next
Antiguo 27-Nov-2013  
Usuario Experto
Avatar de Mimoso32
 
Registrado el: 25-October-2012
Ubicación: Madrid
Mensajes: 460
Agradecimientos recibidos: 107
Ésta es la segunda parte y desenlace del hilo que abrí hace un par de semanas. Lo he abierto como nuevo hilo porque me parece que así recibiría más visitas que si lo incluyo dentro del anterior aunque si los moderadores deciden hacerlo lo entiendo perfectamente.

Tras 3 semanas sin tener noticias suyas, ayer por la tarde mi ex me escribió para ver si al fin nos veíamos para poder hablar. Mi primera reacción fue hacerme el interesante y decirle que ya tenía otro plan. Sin embargo, a los 10 minutos de hacerlo rectifiqué porque no me apetecía estar otras 3 semanas (o meses, quién sabe) jugando al gato y al ratón. Quería terminar con esta situación cuanto antes así que le dije que estaba de suerte porque me habían retrasado un poco mi otro plan y que tenía un ratito para vernos.

Quedamos en un lugar intermedio entre mi casa y la suya para tomar algo. Él llegó primero así que me estaba esperando sentado en una cafetería. La primera sensación fue que estaba desmejorado físicamente, como con ojeras aunque por lo demás seguía exactamente igual. Se mantuvo muy correcto y agradable en todo momento. Al principio hablamos de temas más generales como la familia, el trabajo, etc. Finalmente salió “el tema” por el que él quería hablar conmigo que no era otro que pedirme perdón por su comportamiento en el pasado. Reconoció que se había portado muy mal conmigo y que cuando pensaba en todo lo que había hecho no se reconocía. Reconoció que había sido un egoísta y un cobarde aunque su intención nunca había sido hacerme daño. Comprendía mi reacción aunque le dolía mucho pensar que yo le pudiese odiar tanto ya que en su día él también me había querido mucho. Cuando dijo esto se le llenaron los ojos de lágrimas y, la verdad, aquí sí que me tocó la fibra sensible.

Cuando me tocó hablar a mi yo estaba muy sereno y calmado. No le reproché lo que hizo porque creo que ya no aportaría nada y sólo serviría para remover recuerdos dolorosos. Sólo le dije que con el tiempo me había dado cuenta de que yo no quería vivir toda mi vida odiándole ni recordándole con rencor. Lo que yo quería es poder mirar atrás dentro de unos años y recordarle como alguien a quien quise mucho y con quien viví momentos felices. Para eso necesitaba estar en paz y seguir adelante sin cargas a la espalda y que por hacía ya un tiempo que necesitaba hacerle conocedor de que le perdonaba. También le remarqué que esperaba que hubiera aprendido algo de todo esto y que no se lo volviese a hacer a nadie más.

En ningún momento mencionó nada sobre su vida personal ni yo le pregunté. Sin embargo él si quiso saber sobre la mía. Yo le había dicho que tenía el tiempo limitado y que en una hora me tenía que ir así que cuando pedí la cuenta me preguntó entre risitas si había quedado con algún ligue. Le respondí sonriendo que de mi vida privada prefería no hablar, lo cual él interpretó como un respuesta afirmativa y que por tanto me iba con mi supuesto “ligue”.

Finalmente nos despedimos con otro abrazo muy cercano y cada uno se fue a su casa. No hemos quedado en volver a hablar ni en volvernos a ver. Supongo que así es como tiene y debe ser a pesar de que sí dijo que tenía ganas de ver algún día a mi perro, al cual él quería mucho. Mi intención no es hacernos amigos ni nada por el estilo.

La sensación al llegar a casa fue extraña. Por un lado me sentía satisfecho, con sensación de deber cumplido y en paz. No más de la que llevaba tiempo sintiendo porque yo hacía tiempo que le había perdonado en mi foro interno. Lo que sí me ha llamado la atención es que sentí nostalgia. Cuando le tenía delante sentía como que el tiempo no había pasado. Estaba igual que siempre, con sus mismos gestos, sus mismas expresiones y forma de hablar. Parecía una de aquellas tardes de hace 3 años en las que todo iba bien entre nosotros. Fue como una especia de viaje al pasado de una hora de duración que reconozco que sí me ha hecho sentir nostalgia y algo de pena. Para amortiguarla y evitar idealizarlo tal y como mi subconsciente quiere hacer, he recurrido a rememorar todo lo que pasó y recordar que detrás de esa carita de cordero degollado hay una persona egoísta y cobarde que probablemente hoy volvería a hacer lo mismo por mucho que él diga que ha cambiado.

En resumen, el balance ha sido positivo. Yo estoy bien y he terminado con esa tensión y mal rollo latente que me habría impedido actuar con naturalidad si en algún momento le veo por la calle. Me ha permitido también estar en paz conmigo mismo y supongo que con el paso de los días y según vaya desapareciendo la nostalgia me sentiré contento haberle dejado ir definitivamente y haber puesto punto y final a esta historia.
 
 


-