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No se trata de reflexionar sobre los motivos por los que una persona pueda ser infiel a su pareja o de si os parece ésta una práctica reprobable, permisible o incluso plausible (aunque, obviamente, quien quiera hablar sobre ello puede por supuesto hacerlo), pues a fin de cuentas eso es algo que pertenece a la esfera personal de cada uno y, dentro de ésta, como diría Woody Allen: si la cosa funciona...
Quiero incidir más bien en el tema de la actitud a posteriori y más concretamente en si, luego de ponerle los cuernos, se lo confesaríais a vuestra pareja o, por el contrario, lo mantendríais en el más clandestino y rotundo de los secretos.
Imagino que dependerá mucho de los principios éticos que pueda tener cada uno, de los prejuicios a que se halle sometido o, en última instancia, de si tiene remordimientos por lo hecho o se siente satisfecho. Esas serías algunas de las claves, a mi juicio. Pero, vamos, ¿vosotros o vosotras lo confesaríais?
Yo personalmente no, pues creo que los daños serían con creces mucho mayores que las presuntas ventajas de la confesión
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