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Qué gracia, Azuquitar, justo yo me estoy planteando si proponer salir a alguien del trabajo o no, así que le estoy dando vueltas a algo parecido.... pero no igual.
En tu caso:
a) Desde el punto de vista de tú como pareja: si mi pareja fuese a entrar en la empresa, creo que a la larga sería lo más aconsejable que ella fuese clara con sus superiores y RRHH respecto a que su esposa está ahí también. En plan, si la entrevistan, conozco la empresa, mi esposa trabaja con vosotros. Con naturalidad, transmitiendo que te interesa el puesto por el puesto en sí que están ofreciendo, y por otra parte, no tengo nada que ocultar, mi esposa me ha contado de primera mano lo bien que está la oportunidad, el entorno laboral, etc. Yo creo que además sería lo más cómodo para las dos, porque así no hay dobles interpretaciones por parte de nadie, las cartas en la mesa hacen que todo fluya mejor, para vosotras y para vuestros compis.
b) Desde el punto de vista de tú como jefe en la empresa, si la pareja de un empleado tuyo quiere entrar en la empresa: no lo vetaría, pero me parecería esencial conocer ese dato antes de contratarl@. Si no me lo contasen, tendría la sensación de que no querían jugar limpio conmigo. Posiblemente, procuraría que la relación laboral entre ambas partes estuviese lo más alejada posible. Por pura prudencia, porque inconscientemente ellas, y tú, y tu gente, no pueden evitar saber que hay un vínculo especial entre las dos, entonces te planteas dos veces qué les estás contando, qué están haciendo y por qué. Sé que no es justo, ¿sabes?, pero es muy humano sentir esa incertidumbre, y al final lo queramos o no puede aflorar en los resultados laborales. Si no hubiese otra alternativa que ser uña y carne laboralmente, la verdad que sí me plantearía si contratarla o no, y dependería mucho del grado de madurez que apreciase en ambas partes.
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