> Foros de Temas de Amor > Foro General sobre Amor
 
 
 
Prev Mensaje Previo   Próximo Mensaje Next
Antiguo 26-Sep-2014  
Usuario Experto
Avatar de Danteojos
 
Registrado el: 11-September-2014
Mensajes: 5.103
Agradecimientos recibidos: 2353
Conoces a alguien en el trabajo, en un bar, en la playa, en un museo, en una discoteca, en un viaje, vía Internet o por cualquier otro medio factible, y tras constatar determinadas concomitancias, percibes que te interesa promover una relación con esa persona (me refiero a cualquier tipo de relación entre personas, no necesariamente a las de ámbito sentimental), surgiendo entonces el dilema de cómo lograr que dicho interés cristalice, de cómo en definitiva relacionarse.

Lo cierto es que comenzar una relación nueva no siempre resulta tarea sencilla, puesto que implica hacer fluir la comunicación hacia alguien que hasta entonces nos era desconocido, ponerse de algún modo frente a frente y empezar, por así decirlo, a hacer preguntas que nos faciliten una idea de cómo es esa otra persona, cómo vive, cómo siente, cómo piensa, y la índole de sus respuestas es lo que servirá a la postre para acercarla más a nosotros o, en caso de discordancia, para alejarla. Al fin y al cabo, toda relación implica un intercambio de pensamientos, de apetencias, de ideas, de deseos, de ilusiones…

Sin embargo, a menudo no nos atrevemos a preguntar (o, en su caso, a responder), a traspasar en suma esa barrera de la intimidad que nos permita llegar más en profundidad a la otra persona, y si lo hacemos no es sino con excesivas cautelas, lo que en el mejor de los casos lleva a que tardemos siglos en conocerla de verdad.

Cierto, no obstante, que la audacia a la hora de franquear tales barreras está condicionada por el temperamento de cada individuo en cuestión, que impone sus particulares restricciones con arreglo al grado de timidez, pudor, discreción, etc, que lo caracterice en cada caso. Así suele suceder, muchas veces de manera inevitable. Lo terrible es que a veces esas restricciones terminan por romper el supuesto hechizo inicial, de tal modo que el miedo a profundizar puede terminar, quién sabe, cerrándote las puertas de algún ignoto nirvana.

Cierto también, por otra parte, que podemos relacionarnos con alguien durante mucho tiempo y saber más bien poco de esa persona, apenas nada. Y viceversa, acabar de conocer a alguien y sentir ya una íntima conexión con ella. De hecho, hay personas que pueden llevar años a nuestro lado sin que apenas nos dejen una huella insignificante, en tanto que otras, por el contrario, es sólo aparecer en nuestras vidas y ya nos han marcado para siempre.

Complicado en todo caso esto de las relaciones personales. ¿Cómo os relacionáis vosotros? ¿Os cuesta iniciar relaciones nuevas? ¿Sois remisos a la hora de conocer gente? ¿Tendéis a encerraros demasiado dentro de vosotros mismos? ¿Se os hace difícil preguntar y de ese modo profundizar en el conocimiento de otra persona? ¿Y responder para permitir que os conozcan, se os hace igualmente difícil?
 
 


-