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Usuario Experto
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En todo el mundo, miles de hombres se esfuerzan por ir al gimnasio, levantar pesas y obtener abdominales de hierro (creo que se podría rallar queso sobre esos abdominales…). Otros tantos, por ganar millones al año, a costa de horas extras y de abandonar todo intento de tener vida fuera del trabajo (Y, entre reunión y reunión, ¿cuándo les queda tiempo para invitarnos a salir?). Otros quieren ser los mejores en la cama y leen libros sobre el tema, visitan a profesionales, miran programas de TV donde expertos en sexualidad dan consejos originales y atrevidos (eso sí: de la teoría a la práctica…). Algunos se vuelcan en cambio al romanticismo, a veces llevándolo a extremos de lo cursi (¿realmente pensarán que un osito de peluche en monopatín genera un grado mínimo de atracción sexual hacia quien lo regala?).
¿Vosotros los hombres sabéis una cosa? Para nosotras las mujeres no hay nada que nos resulte más irresistible que un tío que nos haga reír.
Por qué es importante la risa
La risa genera endorfina, la hormona del placer y del bienestar. Al reírnos nos relajamos, nos distendemos, nos sentimos más bellas y seductoras. Un hombre que sabe hacer reír a una mujer tiene recorrida ya la mitad del camino hacia el corazón de una mujer… y, por qué no, también a su cama. Una pareja que comparte el mismo sentido del humor tiene más posibilidades de éxito que una que solamente tiene a su favor el sex appeal de ambos. La risa es una forma de comunicarse sin palabras… algo que más de un hombre sabrá apreciar.
La delgada línea entre la gracia y el patetismo
Pero, claro, de seguro se te ocurren muchos ejemplos de perdedores que intentan divertir a las mujeres con sus chistes… y terminan quedándose más solos que Adán el Día de la Madre. Además, las mujeres nos sentimos atraídas por hombres que logran que nos riamos con ellos, no de ellos. ¿Cuál es el secreto para resultar simpático, no pesado? ¿Cómo puedes convertirte en la estrella de la función sin ser el payaso del circo?
Lo que ellas quieren
En primer lugar, debes conocer el tipo de humor que hace reír a las mujeres, que muchas veces es muy diferente del que compartirías con tus camaradas del sexo masculino. A nosotras, por ejemplo, no nos gustan los chistes groseros, lo que no quiere decir que no podamos compartir la picardía. Evita comentarios despectivos sobre otras mujeres, no conseguirás más que sintamos empatía por nuestra compañera de género. Tampoco el humor escatológico tiene éxito entre las mujeres: un eructo después de beberte una cerveza puede generar una carcajada general cuando tus amigos estén mirando contigo un partido de fútbol, pero sólo provocará rechazo a cualquier chica. Asimismo, evitar dar detalles de lo que haces al ir al lavabo.
Nosotras en cambio sí disfrutamos mucho del humor de situación, así como también de los juegos de palabras. Las mujeres tenemos, por lo general, más desarrollada la inteligencia lingüística que los hombres, así que cualquiera capaz de deslumbrarnos con la palabra tendrá frente a nosotras prioridad a la hora que tengamos que elegir un compañero.
Nos atraen los hombres que pueden ser simpáticos sin necesidad de estar llamando constantemente la atención. Ganarás puntos si el comentario humorístico es privado, por ejemplo, un susurro en su oído en medio de una reunión llena de gente. La harás sentir especial y de seguro te dedicará su mejor sonrisa, cosa que no pasaría si cuentas el chiste a los gritos para deleitar a toda la concurrencia.
Finalmente, también resulta muy atractivo un hombre que sabe reírse de sí mismo y de sus propios defectos. Si estás quedándote calvo, has subido algunos kilos o bien tienes una nariz grande, tienes permiso para hacer durante la velada una o dos bromas a tu costa (no más, no exageres porque tampoco queda bien, nadie quiere que la vean junto a un bufón). Si en una fiesta estabas tratando de hacer equilibrio con dos bebidas y una se te vuelca sobre la pierna, un comentario divertido no te hará ver ridículo sino todo lo contrario. Al revés, si te enojas y demuestras tu malhumor, lo más probable es que tengas –sin saberlo- todo un coro femenino riéndose a tus espaldas.
Y recuerda la regla de oro
Por lo menos en los comienzos de una relación, nunca, jamás te rías de ella. Una mujer puede tener un muy buen sentido del humor y divertirse con algún comentario a costa suya, pero esto no lo sabrás hasta no conocerla mejor. Y si no llegara a ser así, una broma que le hagas puede tocar algún punto susceptible, herirla u ofenderla. Y ten por seguro que en casos así ella definitivamente te dejará afuera del juego.
Ten paciencia, observa, conoce a la mujer que quieres seducir y pronto descubrirás las cosas que la hacen reír. Si logras ser simpático, equilibrado y siempre respetuoso, probablemente os divertiréis muchísimo estando juntos.
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