Cita:
Iniciado por Noir
Me estas dando la razón
La fuerza de voluntad así, sin más no existe. ..
Todo alcohólico, todo gordo, todo fumador.. se plantea muchas veces dejarlo o adelgazar. Porque sabe que no le conviene o sabe que tienes un problema. Pero fracasa en su empeño por lo menos una vez en la vida.
Cuando saca fuerzas? Cuando realmente eres consciente. Eso cuando te pegas un susto de la leche y es o sigo como estoy o me muero. Se acabó. Y ojo! Que hay gente ni por esas.
Y siempre va a venir de lo mismo. De engañarte a tí mismo. Lo sabes pero buscas excusas para excusarte
Y en el amor... Buah... En el amor te haces experto en el autoengaño cuando estás enamorado
Claro que se acabas por admitir que esto se acabó... No me quiere... Es un o una (censored) pero no deja de ser un pulso que echas contra tí mismo.
Y no todos ganas. A veces se pierde.
O no hay gente que después de pasarlo mal ya no quieren saber nada del amor la pareja y demás?
Pues hay unos cuantos
|
Para nada. Muchos alcohólicos y fumadores afrontan el proceso de abandonar la adicción sin sustos fuertes de por medio. Hay muchas razones para hacerlo sin llegar a extremos.
Y claro, se puede fracasar en el intento. Que no quita que no te vuelva a hacer el propósito y le eches fuerzas para conseguirlo si no a la primera, a la décima. Diría que incluso volver a intentarlo después de fracasar es un puro esfuerzo de voluntad contra la evidencia de no haberlo conseguido.
En el amor, pues depende de grado de madurez, capacidad de ver más allá, de abarcar perspectiva. Yo no vivía igual el enamoramiento con 20 años que ahora, con más de 40. Poco habría avanzando o hubiera aprendido si fuera así. Ahora sé que la relaciones pueden fallar aunque haya amor, sé que una relación de amor no correspondido no me va a hacer feliz por mucho que luche o aguante y también sé que puedo estar muy bien sin enamoramiento en mi vida.
Sabiendo todo esto, soy capaz de ver cuándo una persona no es la adecuada y aunque me encante esa persona, tomar distancia hasta que se disipen dichos sentimientos. Obvio, no es fácil, cuesta y es curioso ver como tu cerebro te manda excusas para no cortar el hilo o volver al mismo patrón. Pero ahí está la fuerza de voluntad, en resistir en pos de un bien mayor (el tuyo, básicamente).
Existe la fuerza de voluntad, pero no existe sin motivación de algún tipo. A mí no sufrir me motiva muchísimo, porque me gustar estar bien mucho más que estar mal. Pero no necesito llegar a querer morir para tomar acción.