Me he casado dos veces, la primera fue al gusto de mis padres, con el menú que ellos quisieron, con las personas que ellos quisieron invitar, y por supuesto, con amigos míos también, ya el colmo hubiera sido tener solo invitados de mis padres y de los padres del novio.
Pagamos todo nosotros, los novios, y nos faltó dinero, ni un duro nos dio nuestra familia, para eso trabajábamos ambos.
La gente quedó encantada de la vida, fue una boda especial, hecha para los demás más que para los novios, casi todo eran compromisos familiares y laborales.
La gente que no quiso o no pudo asistir lo expresó durante el mes y pico que tiene la gente para decidir si va o no a la boda. Una semana antes o así tienes que dar el número de personas que van a asistir y eso es lo que te cobran, da igual que falten siete o diez, esos menús tambien los pagas.
La segunda boda fuimos el novio y yo con dos testigos, ya está, después nos fuimos los cuatro a cenar y después de copas...vamos que pasamos la noche por ahí y para mi gusto, hablando desde el corazón, sobraban los testigos, a mi me hubiera encantado estar sola con mi pareja.
Luego hubo celebración con los hijos y con los amigos.
Cero compromisos.
Estar invitado a una boda tradicional y no acudir en el último momento, sin haber dicho antes que no irías, es una jugarreta, a no ser que les des algo de dinero a los novios para poder sufragar gastos, por no hablar de tu pareja que la dejas más colgada que una paraguaya.
No sabía esta persona que no podía ir a la boda cuando les invitaron?
Menuda papeleta para la novia, ojalá y todo salga bien.
Suerte!!