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Buenos días, comienzo de la semana, y un cabreo de campeonato. Por cuarta vez tengo que ir al Registro Civil de un pueblo que no quiero nombrar (no es el mío, está casi una hora de camino de mi pueblo) por un asunto familiar, espero que esta vez me solucionen la papeleta. No quiero hablar de cómo funciona la administración en este país de la piel de toro, pero ya habréis sufrido sus defectos en más de una ocasión. Quiero animarme con una dulce sonrisa femenina
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