16-Oct-2014
|
|
|
Usuario Experto
Registrado el: 15-September-2013
Ubicación: Dagobah de la Sierra
Mensajes: 466
Agradecimientos recibidos: 673
|
APRENDER A DECIR NO
Tantas letras tiene decir sí como decir no, y sin embargo, esto último nos cuesta un auténtico triunfo. Y, en más ocasiones de las que podemos reconocer, hasta consecuencias.
Nuestra sociedad, ésta en la que vivimos, ancla sus raíces en una errónea interpretación de las nociones de servicio y desapego, convirtiéndolas en un auténtico culto al sufrimiento. De ahí que se nos enseñe a negarnos en aras de una vida mejor, tanto para nosotros como para las personas que nos rodean.
Y ésa es una distorsión que impide ver la realidad tal y como es.
No podemos cuidar de los demás si antes no estamos en paz y armonía para con nosotros mismos. Nada podemos ofrecer si por dentro estamos vacíos. Y nada se realiza de forma sincera y altruista si externamente realizamos algo e interiormente rechazamos lo que estamos haciendo.
Decir no se convierte así en algo difícil. Porque hay que vivir, hay que comer y hay que relacionarse. Porque creemos no poder rechazar un empleo, sabiendo que con él estamos contribuyendo a perpetuar la desigualdad y a aumentar las ganancias de un individuo en detrimento de los demás. Porque tenemos miedo a contrariar a las personas que queremos, y elegimos darles la razón, obviar las cosas que nos duelen y no pedir ni exigir un trato equitativo y justo por temor a que esas personas dejen de amarnos y nos abandonen.
Cuando se hace lo contrario de lo que se piensa, guardando la mayor parte de lo que se siente bajo la superficie, surge la contradicción. Y con ella, los estados anímicos encontrados que tanto daño nos hacen en estos días. La tristeza, la ansiedad, la depresión, la desesperanza y la infelicidad. Vidas laborales carentes de significado, diseñadas hasta la última coma por progenitores, maestros o representantes de casta. Amistades insulsas, de conveniencia, en las que usamos a alguien para nuestro beneficio o dejamos que otros nos manipulen por temor a perderlos y quedarnos solos. Relaciones ficticias, en las cuales el Amor, que es la palabra más sagrada de la Creación, cede ante el interés por la belleza física, la posición social, una economía saneada o un matrimonio “entre iguales”.
Todo un engaño, que genera, a la larga, un resentimiento que aflora de forma física, mental o espiritual.
Urge aprender a decir no. A decir basta a una relación desnaturalizada, a no ceder a los chantajes del otro. A negarse a cooperar en algo injusto. A abandonar los ídolos sociales que son las políticas mal entendidas, las religiones excesivamente institucionalizadas o los patrones de la moda.
Urge ser uno mismo, para que cada sí sea un sí sincero, de hermano, de compromiso y de auténtica gratitud de alguien que ya se amó a sí mismo lo suficiente como para poder amar de verdad al otro.
|
|
|
|
16-Oct-2014
|
|
|
Usuario Experto
Registrado el: 18-September-2013
Mensajes: 14.318
Agradecimientos recibidos: 10163
|
Hace tiempo tuve a una chica que arrastraba un problema de años, era incapaz de decir que no, hasta el extremo que entraba en ataques de pánico a la hora de encarar un rechazo. Su historial de relaciones consistia básicamente en anularse por completo para complacer a sus parejas, hasta el punto en el que iba acumulando cada vez más afrentas, más pequeña heridas y al final acababa explotando, como es natural, y las relaciones se iban a pique por todo ese bombazo de frustración e insatisfacción sin resolver en su momento.
No sólo era con sus parejas, con sus amigos siempre era la persona que decía que sí a todo, que iba a los planes aun cuando no le apeteciese un pimiento, la chica de los favores, de escuchar a todo el mundo y de ayudar a todo el mundo. Incluso cuando no le apetecía hacerlo, lo hacía.
En el momento que me vino, tenía una autoestima prácticamente inexistente y un absoluto terror neurótico a no ser aprobada, querida y valorada por los demás. Su forma de pensar estaba totalmente condicionada a lo que pudiesen pensar o sentir otros, ya no conocía ni siquiera sus propios deseos u opiniones.
Para quien tenga este problema y es un problema, no un capricho, lo más recomendable es, aparte de ser conscientes de ese miedo que tienen a no gustar y en qué se origina, practicar el no desde lo más básico.
Por ejemplo, si no tiene ganas de hacer un plan de amigos, expresar que no le apetece.
De los pequeños pasos se va escalando poco a poco a la comunicación más asertiva y abierta con otras personas, pero es un proceso arduo que requiere ir venciendo barreras personales muy profundas.
Decir "no" requiere primero saber bien lo que se quiere, sin este paso, es dar palos de ciego que no conllevan aprendizaje.
Buena reflexión, Syfo.
|
|
|
|
17-Oct-2014
|
|
|
Usuario Experto
Registrado el: 30-December-2012
Mensajes: 17.961
Agradecimientos recibidos: 2432
|
Cita:
Iniciado por Diazepam
Hace tiempo tuve a una chica que arrastraba un problema de años, era incapaz de decir que no, hasta el extremo que entraba en ataques de pánico a la hora de encarar un rechazo. Su historial de relaciones consistia básicamente en anularse por completo para complacer a sus parejas, hasta el punto en el que iba acumulando cada vez más afrentas, más pequeña heridas y al final acababa explotando, como es natural, y las relaciones se iban a pique por todo ese bombazo de frustración e insatisfacción sin resolver en su momento.
No sólo era con sus parejas, con sus amigos siempre era la persona que decía que sí a todo, que iba a los planes aun cuando no le apeteciese un pimiento, la chica de los favores, de escuchar a todo el mundo y de ayudar a todo el mundo. Incluso cuando no le apetecía hacerlo, lo hacía.
En el momento que me vino, tenía una autoestima prácticamente inexistente y un absoluto terror neurótico a no ser aprobada, querida y valorada por los demás. Su forma de pensar estaba totalmente condicionada a lo que pudiesen pensar o sentir otros, ya no conocía ni siquiera sus propios deseos u opiniones.
Para quien tenga este problema y es un problema, no un capricho, lo más recomendable es, aparte de ser conscientes de ese miedo que tienen a no gustar y en qué se origina, practicar el no desde lo más básico.
Por ejemplo, si no tiene ganas de hacer un plan de amigos, expresar que no le apetece.
De los pequeños pasos se va escalando poco a poco a la comunicación más asertiva y abierta con otras personas, pero es un proceso arduo que requiere ir venciendo barreras personales muy profundas.
Decir "no" requiere primero saber bien lo que se quiere, sin este paso, es dar palos de ciego que no conllevan aprendizaje.
Buena reflexión, Syfo.
|
Pues si lleva su tiempo si yo hace años era incapaz de quedarme un sábado en casa por miedo al abandono de mis amigos o anteponer sus necesidades a las mías pero poco a poco me di cuenta que yo no valgo menos k ellos 
|
|
|
|
19-Oct-2014
|
|
|
Usuario Experto
Registrado el: 19-August-2014
Ubicación: Donde pasa la bola del desierto por la capital de España.
Mensajes: 1.186
Agradecimientos recibidos: 567
|
Sublime Syfo, grandísimo mensaje.
Es parte del desarrollo de la actidud. Recuerdo en mis inicios del proceso, estar como la amiga de Diazepam (requeriré de tu asesoramiento xd).
Lo peor de no saber decir "no" es que te entregas a fondo a los demás para luego no recibir ni un cuarto de lo mismo. Y eso compañer@s es crudo y triste, la autoestima se suele ir a la mierden.
Como siempre digo, todo exceso y ausencia nunca jugarán en nuestro beneficio, por muy buenas intenciones que se tengan.
Para todos aquell@s que estéis en el trance (en el grado que sea), recordad que está bien querer hacer felices a los demás, pero JAMÁS debemos olvidar nuestro propio bienestar. No tiene mérito estar complaciendo siempre, tenemos personalidad  . Llegar al extremo nos lleva a depender totalmente de las aprobaciones de quienes nos rodean, ya que nos empeñamos en agradar con tanto ímpetu que nos basamos en sus reacciones para ser o no felices. Mal, somos de UNA FORMA y tenemos todo el derecho de ser COMO SOMOS (siempre y cuando no se perjudique a nadie) sino poco probable tener relaciones sanas y estar rodeados de autenticidad. Quienes están ahí en nuestras vidas pueden complementarnos, pero nunca ser un "todo".
Precisamente le comentaba no hace mucho a un forero, que ser tan "pan bimbo" (del extratierno sin cortezas) es contraproducente. Lo es. Sea en el ámbito que sea, una actitud excesivamente servicial, empática, de no querer molestar nunca y desear el bien general, nos desgasta. Nos hace vulnerables y sumisos. ¿Queremos eso?
NO. Salgamos del bucle (:
Asi que, decir NO a todo aquello que no vaya a juego con vuestra forma de pensar y equilibrio interior, NO ES MÁS.
Ejercicio óptimo para evolucionar: no temer a la soledad, creéte que hay más gente que comparte tus principios, pues no estamos solos  .
|
|
|
|
19-Oct-2014
|
|
|
Usuario Experto
Registrado el: 11-April-2013
Mensajes: 3.689
Agradecimientos recibidos: 2753
|
No me acostumbro a este mundo de cosas caras,
personas baratas, valores en rebajas
y sentimientos en liquidación...
Ita Portugal
Esto se aprende con el tiempo, a base de decepciones uno aprende cuestionarlo todo, y se aprende que "la verdad" son solo mentiras por desvelar, cuando te ves mas como individuo que como integrante de algo gregario e impuesto, y que la gente mercadea con sentimientos, modas, moralidad y arraigos.
Y sin reparar que los sentimientos y el respeto deben de ir en dos direcciones.
|
|
|
|
08-Nov-2014
|
|
|
Usuario Experto
Registrado el: 19-June-2012
Mensajes: 621
Agradecimientos recibidos: 104
|
Yo todavia estoy aprendiendo a decir no
|
|
|
|
16-Oct-2014
|
|
|
Usuario Experto
Registrado el: 23-November-2010
Ubicación: Impuestolandia.
Mensajes: 15.679
Agradecimientos recibidos: 2895
|
Es cierto, aprender a decir no es uno de los pilares fundamentales de poder ser feliz en esta vida.
Y la infelicidad la llevamos impresa desde que nacemos. Desde pequeñitos nos enseñan a obedecer ciegamente, a acatar normas y a comportarse en sociedad. De esta manera y aunque yo no digo que no sean necesarias normas, pero en muchos casos esas normas amputan nuestra personalidad de tal manera que, es cierto, nos sentimos incómodos y hasta intimidados cuando tenemos que optar por una disyuntiva que sabemos va a generar polémica en nuestros círculos.
Por eso decidimos postergar e incluso ignorar decisiones clave que supongan un "peligro" para "lo establecido" a nuestro alrededor, es decir, que supongan cambios sustanciales que, por otra parte, a veces son necesarios para una catarsis de costumbres que nos estan haciendo daño.
De ahí vienen la mayor parte de las frustraciones existenciales, de no ser uno mismo el sumo hacedor de su futuro sin menoscabo de lo que nos rodea, así, una vida anodina termina cubriéndolo todo con el manto de la indiferencia en muchas ocasiones.
Son necesarias estas reflexiones profundas para comprender el porqué de nuestras vidas y qué podemos hacer para mejorarlas.
Gracias por recordárnoslo a todos, a ver si podemos ir al fondo de los problemas y olvidarnos un poquito de la superficialidad (por ejemplo la "guerra de géneros"), porque ahí no se encuentra la solución a nada.
|
|
|
|
|