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Hoy, su compañía no es un asesor de Moncloa ni un periodista amigo
Es un preso de confianza, uno que quizás robó menos, pero que ya pagó más y con más valor de buena conducta, que quien supuestamente evadió responsabilidades públicas.
Es brutal que quien manejó estructuras enteras del PSOE, hoy depende de un interno para entender el ritmo y las normas de la cárcel.
Ahora sí que se le hará más largo el silencio que un debate parlamentario
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