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Cuentan las antiguas leyendas, que en las noches frias y solitarias de invierno, cuando los copos de ti nieve congelan hasta los huesos, se escuchan aullidos de melancolía.
Las lobas salen a cazar, aúllan a la luna, porque la luna no les puede aullar, aúllan con esa dulce y triste canción, mitad loba, mitad luna.
Porque sin luna no hay lobas y sin lobas no hay luna, y si tú no estuvieras no importa la luna, porque tú eres la loba y no hay luna sin ti.
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