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Mi verdadera vocación siempre fue la de ser actor. El destino frustró dicha vocación y me llevó por otros derroteros muy diferentes; qué se le va a hacer, es algo que, por desgracia, suele suceder con bastante frecuencia. Sin embargo, siempre ha estado ahí el gusanillo de la interpretación, y en ese sentido el año pasado llegué incluso a apuntarme a un taller de teatro donde me divertí muchísimo, sobre todo realizando improvisaciones. Me resultó de lo más divertido, hasta el punto que, si tengo tiempo, volveré sin duda a inscribirme.... Así que, bueno, eso es algo que llevo a cabo por el puro placer de hacerlo, sin pretender cobrar nada a cambio.
También escribir, esa es de hecho mi gran pasión, a la que dedico todos los días una parte de mi tiempo, y en ese sentido tengo una abundante obra escrita, desde novelas a poemas, pasando por infinidad de cuentos y relatos breves, algo que realizo igualmente por mero placer, sin que nunca haya tenido verdadero interés en publicar lo que escribo; simplemente me gusta y, por tanto, lo hago.
También podría decir algo parecido del deporte: lo practico simplemente porque me gusta, sin mayores pretensiones.
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