|
Usuario Novato
Registrado el: 16-October-2010
Mensajes: 20
Agradecimientos recibidos: 11
|
Ella cambió.
No hay más cosas que vengan a mi mente para explicar por qué decidí terminar la relación con mi ex-novia. Tras muchos meses sufriendo, pensando cómo hacerlo, echándome atrás en el último momento por miedo a estar solo, por esa sonrisa cómplice que te lanza y que parece decir "no te preocupes, te quiero, todo va bien", y que te echa para atrás aunque llevas todo el camino en coche ensayando el discurso... pero no, no todo va bien cuando te vas a la cama un viernes a las 9 de la noche para no pensar que ella está por ahí, pasándolo bien, que te ha sustituido, que ya no eres la persona que más le importa, y que ella ya no es esa chica que quería estar contigo a todas horas.
Permitidme ubicar todo esto dentro de un contexto. Yo tengo 24 años, ella uno menos. Tuvimos una relación de dos años y medio. En mi caso, ella fue mi primera novia, mi primer amor de verdad, la única chica que he llevado a casa y presentado a mis padres, y viceversa.
Nuestro primer año fue mágico. Ella quería estar siempre conmigo, cada hora que fuera posible, y si no podía ser, nuestro contacto por Whatsapp era total. Si me iba un fin de semana de viaje se ponía triste. Si me invitaban a una fiesta se preocupaba por si alguna quería echarme el lazo, o peor aún, por no estar con ella. Al salir de clase, ella estaba ahí, esperando. Y yo la agarraba de la cintura, orgulloso, era mi novia y la quise con todo mi corazón. Mi relación con su familia era perfecta, ella aseguraba a todos que en mí había encontrado al chico ideal, y que era yo con quien querría estar para siempre.
A la gente le llamaba mucho la atención, estábamos siempre juntos y no nos cansábamos el uno del otro. "Lo nuestro es diferente, lo nuestro es especial", pensaba. Estuvimos, incluso, conviviendo en la misma casa durante unos meses, en los que todo era perfecto. Pasamos nochevieja en casa, en la cama, bebiendo y... ya sabéis. No había mundo más allá de nosotros.
Y empezó el segundo año de relación, con los primeros problemas. A ella no le gustaba su nuevo trabajo. Yo no sabía por dónde enfocar mi futuro, ¿estudiar o trabajar?. Llegaron compañeros nuevos a su trabajo, un chico y una chica, y empezó a pasar mucho tiempo con ellos. Que estuviéramos tanto tiempo juntos se convirtió en un problema. Empezó a poner malas caras cuando me pegaba un viaje para ir a desayunar con ella, como había hecho siempre. Empezó a poner malas caras cuando iba a comer con ella, como había hecho siempre. Pasé una semana enfermo en casa, sólo vino a verme el primer día.
La notaba más despegada de mi, empezó a pasar todo su tiempo con sus nuevas amistades, especialmente con el chico y su respectivo grupo de amigos, con quien hizo piña, y con ellos que se quedaba hasta las tantas de la madrugada. ¿Y conmigo?. Bueno, entre semana podíamos vernos un rato al día, pero muy poco. Ya no podía ser eso de estar tanto tiempo juntos, porque ella también quería hacer... "sus cosas"..., cada vez éramos menos cómplices, menos compañeros. Todo se fue apagando. Dejé de ser su prioridad.
Nos despedíamos por la mañana y hasta la noche no volvía a saber de ella. He estado todo el día con Fulanito, decía. Y este fin de semana también iré a verle, pero nosotros podemos vernos un rato antes de que vaya. Y ahí me quedaba yo cuando se marchaba. Solo, mientras ella iba a pasarlo bien. Y pasaron los meses, y yo cada vez estaba más triste, con una novia que no era novia. Me acordé de todos los planes que había rechazado por no dejarla de lado, de todas las posibles amistades que decliné por estar con ella. Así me lo devolvía, dejándome solo.
Finalmente, una noche, le dije que no estaba a gusto, que parecíamos ya más amigos que pareja. Me dijo que lo sentía, y a los pocos días, me vino pidiendo un tiempo. No se lo di, hice la del contacto 0. Y hasta hoy.
¿Por qué cambiaste de esa manera? ¿Eres consciente del daño que has hecho a una persona que te quería de verdad? ¿Alguna vez pensaste realmente en algo que no fuera tu propio interés?
Da igual. Yo sigo adelante, con toda la entereza de que dispongo. Porque soy lo suficientemente fuerte para superarte, para volver a ilusionarme con alguien y descubrir que tu no eras única, y que hay más personas merecedoras del cariño que una vez te di a ti.
Gracias por leer. Son desahogos sanos de casi medianoche.
|