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Guest
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Pff, no sé cómo empezar. Llevo una relación larga y varias veces me he planteado si estoy en una relación tóxica, si soy una dependiente emocional o uno de esos vampiros emocionales, si estoy siento maltratada psicológicamente o, al contrario, soy yo la que sin querer ni darse cuenta maltrata psicológicamente al otro. No sé si la culpa es mía o de la otra persona. Si soy una víctima o el verdugo.
La última ha sido ahora. Ayer me tocaron dos entradas para ir al teatro hoy. Pensé que sería una buena idea que nos haría desconectar estos días de Semana Santa ya que no nos vamos a ir de vacaciones. Sin embargo, no le dije que participaba en el sorteo (fue todo muy rápido, al mediodía ver el sorteo y por la tarde saber que me tocó) por lo que, cuando me tocó, le pregunté si tenía algo que hacer hoy y que si quería podíamos ir, que era a las 20 h. Yo no recordaba que hoy era la final de la Copa del Rey y él me lo hizo saber y me dijo "tú verás". Le dije que daba tiempo, que el teatro acababa antes y que podíamos ir a algun bar de por allí a verlo. Ni siquiera me respondió a ésto (la conversación fue por Whatssap). Le dije que les iba a preguntar para cambiar el día o, en todo caso, regalárselas a otra persona que las disfrutara. Se lo escribí a las 19 de la tarde. No me contestó hasta las 22,30 h, diciendo que yo decidiera. Les pregunté eso a los del teatro y esta mañana me han dicho que las puedo regalar si quiero. Me da pena dejar pasar la oportunidad de ir, más aún cuando se podrían hacer las dos cosas a la vez: le digo que podríamos ir en coche, que está al lado de un centro comercial y que podría aparcar allí y así cuando acabe (a las 21,10) podemos ir para casa y verlo, habiendonos perdido sólo unos minutos. Me ha dicho que no, que si vamos vamos con todas las consecuencias, es decir, como siempre, en transporte público (el cual tarda una hora). Le he llamado y encima me ha dicho que he montado yo todo el lío, que me digo y me desdigo, que estoy mareando la perdiz, que a él nunca se le hubiera ocurrido venir un día y decirme que tiene ya las dos entradas para ir, que yo no le debo organizar su vida ni él a mí la mía. Le vuelvo a decir que decida él, le pregunto que si quiere ver el partido o no, me dice que todo depende de mí. No me ayuda a decidir y al final acabamos la conversación porque era la hora de comer y se estaba haciendo la comida.
Me ha dejado echa polvo, pensando que toda la culpa es mía por entrometerme en su vida, por querer pasar un buen rato, por querer hacer las dos cosas a la vez si es posible, por ser gilipollas y pensar en lo mejor para él, porque a mí al fin y al cabo aunque me gusta el fútbol sinceramente me la repampimfla lo que haga hoy, lo de verlo es para que lo vea él tal y como tenía planeado él. De verdad, me estoy volviendo loca y no sé si he actuado mal o bien. Siempre me cuesta mucho decidir las cosas porque pienso en la otra persona, sopeso los pros y los contras y de esta manera me es imposible decidir. Encima ahora aún no le he dicho nada porque no tengo nada decidido. El ambiente ya se ha enrarecido y no sé qué hacer, si vamos estaremos incómodos y no disfrutaremos, estaremos forzando las cosas; si no vamos, dejamos las cosas como estaban, sólo que ahora él y yo estamos peor. Si vamos porque vamos y si no vamos porque no vamos. He pensado en ir yo sola pero si se lo digo puede tomárselo como que es una rabieta de niña pequeña cuando precisamente lo que quiero hacer es ser consecuente: me han tocado a mí las entradas, yo voy, sin decidir por él. Es que de verdad, yo me pongo en su situación y pienso que cualquiera estaría agradecido porque le vinieran con unas entradas gratis para ir al teatro. O, como mínimo, no hacer sentir a la otra persona fatal. Es que no me imagino a nadie sintiéndose ofendido por ello, como parece que ha sido el caso. Encima de todo parece que soy yo el perro verde, la inmadura que no decide nada y que le mete en un lío sin él comerlo ni beberlo.
Me estoy volviendo loca porque estas cosas nos han pasado muchas veces. Y yo me siento culpable, culpable de absolutamente todo, mientras que él encima el otro día me dice en broma que yo no soy autocrítica, que siempre pienso que la culpa es de los demás (todo esto porque le dije que discutí con mi hermano, cuando él ni sabe cómo son esas discusiones). Osease, que encima de todo siento que no me apoya y que en vez de ayudarme cuando lo necesito hurga más en la herida.
Bueno, ahora voy a empezar a comer, que con la tontería se me quitó el hambre y he estado todo el rato en la cama llorando y escribiendo para deshaogarme y se me quite la rabia de mandar todo a la mierda porque no puedo más...
En fin, disculpad el rollazo.
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