No, que nadie se alarme ni cunda el pánico, que no abro este hilo con intención de hacer proposiciones indecentes a las bellas y bellos foreros que componen esta virtual parroquia, el diablo me libre de semejante despropósito
Sólo venía a hablar de la expresión en sí, echar un polvo, que no deja de resultar curiosa, teniendo en cuenta que con ella se alude a lo que vendría a ser ni más ni menos que el encuentro sexual, el fornicio, vamos, algo en principio muy alejado de lo que literalmente son polvos, cenizas o partículas varias.
Pero lo cierto es que a día de hoy es una expresión ampliamente extendida tanto en España como en buena parte de los países donde se habla español, y su origen no es menos curioso que su significado. Según tengo entendido se remonta a los años veinte, época en la que se adquirió en España la costumbre de que los hombres inhalasen determinado tipo de tabaco (el famoso rapé), hábito que se hizo muy popular entre los estamentos más elegantes de la sociedad. Era así casi obligado que los hombres llevasen una cajita que contenía el rapé, siendo también normal que lo compartiesen unos con otros, por lo que, dado que se trataba de inhalación, se empezó a usar como fórmula de cortesía para ofrecerlo la de: “¿quiere echar un polvo?”. Ahora bien, como no estaba bien visto inhalar delante de las damas, los hombres tendían a irse a otra estancia para echar tales polvos sin molestar a las señoras. No obstante, en ocasiones eso era sólo una excusa, pues la verdadera intención era mantener un rápido encuentro sexual con alguna amante clandestina, con lo que el varón de turno se ausentaba con el pretexto de que iba a echar un polvo, cuando lo verdaderamente cierto era que a lo que iba es a zumbarse a la asistenta o a la amante de turno.
Y, bueno, de ahí vino la expresión “echar un polvo”, que con el tiempo se ha asentado cada vez más y más, hasta nuestros días