Ese es el secreto, disfrutar de las pequeñas cosas, ver siempre el lado positivo y ponerle humor a los malos acontecimientos. Al final te ríes, te sientes bien y eres feliz.
No te sientas mal por estar feliz, por sentirte feliz. ¿Quién dice que uno debe ser desgraciado porque tiene motivos para ello (esos problemas de salud a los que te refieres)?
Los problemas se enfrentan y se resuelven. Y si no tienen solución, ¿para qué preocuparse de ellos?
No permitas que los problemas te quiten la felicidad de las cosas sencillas.