Después de conocer algún que otro caso de chica a la que le gusta un chico y que por las razones que sea no se atreve a lanzarse a la piscina, he decidido explicar algo que es una obviedad, pero que es importantísimo tener en cuenta:
Cuando los hombres llegamos a una cierta edad y estamos sin pareja la exlicación no es otra que no resultamos atractivos: somos feos, estamos gordos, estamos tarados físicamente, arrastramos algún vicio feo de los que destruyen la vida o somos unos desgraciados de la vida, todo vale. El resultado es que jamás tendremos una novia, jamás nos casaremos (el que quiera casarse) ni tendremos hijos (el que quiera tenerlos). Otra posibilidad es que se trate de un separado o divorciado, lo que le sitúa en otra escala de depredador bien dotado y con más posibilidades de éxito.
Si a alguien como yo ¿Para qué ir más lejos describiendo un caso de desahuciado en los amoríos? se enamora de una mujer, si ésta es soltera, es muy fácil que ella tenga otro u otros posibles pretendientes, por lo que, yo quizás no me lance, pero puedo estar tranquilo, mis competidores, que se encuentran en las mismas, tampoco lo harán al menos en el corto plazo.
¿Pero qué ocurre cuando una mujer soltera que está en torno a la treintena o la ha superado se fija en un tío? Pues que seguramente el tío en cuestión es alguien atractivo y es posible que tenga al menos a otra mujer en las mismas interesada por él, con lo que, a nuestra amiga no le queda otra que no perder el tiempo y lanzarse cuanto antes, pues en caso de no hacerlo la otra se lo quedará.
Hombres y mujeres no competimos en igualdad de condiciones en la vida y hay cosas en las que sabemos ciertamente que la batalla está perdida. Vosotras podéis luchar, la que esté interesada en alguien, que se lance, pues si tú te has dado cuenta de que el amigo merece la pena, otra también lo ha hecho y el tiempo corre en tu contra. Venga María_del_Valle, ánimo y lánzate con ese chico.