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Hola. Voy a escribir mi historia porque necesito desahogarme y nadie de mi entorno me comprende en esto. Y tengo bastante dolor.
Quizá aquí alguien sí me entienda. Procuraré resumir lo que pueda

Mi familia y yo tenemos una segunda residencia en la costa,que la utilizamos principalmente para veranear y pasar días de descanso. Yo llevo algo menos de un año veraneando aquí.
El año pasado cuando llegué, descubrí que cerca de mi casa había una colonia felina. Empecé a observar a los gatos,ya que me encantan los animales, empecé a identificar y a conocer cual era cual y sus rutinas. Al instante empecé a llevar comida todos los días,a esas colonias cercanas y a otras, porque me di cuenta de que hay muchos gatos aquí en la calle.
Al final los gatos de las colonias cercanas a mi casa me conocían ya que todas las noches les daba comida aunque la mayoría no se atrevían demasiado a acercarse. Pero hubo dos, uno un macho adulto enfermo que en poco tiempo conseguí ganarme su confianza. Al principio al intentar acercarme me bufaba,pero después ya no lo hacía,hasta que llegó un punto en el que me dejaba acercarme y acariciarlo y él respondía con agrado, le puse un nombre, "Bonito" ,y al poco tiempo cuando lo llamaba venía y otras veces sin llamarlo él mismo venía bajo mi balcón por las noches y se quedaba ahí sentadito durante mucho tiempo. Empecé a cogerle cariño ya que venía diariamente y yo sin ser la cuidadora de las colonias me empecé a implicar con ellas cada vez más llevando comida.

En la colonia,un día salió a mi encuentro un cachorro pidiendo mimos y maullando. Desde el primer momento me pareció un amor ya que era súper cariñoso y bueno, pero cuando me retiraba a casa el cachorro me seguía y cuando me veía entrar maullaba muy intensamente cómo un llanto,se quedaba en la puerta de casa maullando desesperado y a mí me partía el corazón verlo así.
Le dije a mi madre que si podíamos adoptarlo y me dijo rotundamente que no, porque además ya tenemos una gata y mi familia no quiere más gatos,pese a que yo tengo dinero aunque no mucho pero podría hacerme cargo, pero como vivo con mi familia me dijeron que no.
Cada día que iba a la colonia el gatito enseguida venía corriendo hacia mi,yo le daba comida y pasaba ratos con él y era un gato extremadamente bueno y cariñoso,muy especial,pedía mimos sin parar así que también le puse nombre,"Mimoso" ,pero luego me tenía que ir a casa y siempre que me iba me seguía hasta mi casa maullando desesperado cuando lo tenía que dejar. Era un gato que se notaba que no quería estar en la calle, que lo estaba pasando mal.
Y llegó el final de las vacaciones y tenía que volver a mi ciudad de origen. Nuevamente insistí a mi familia para adoptar al cachorro pero nuevamente tuve negativas tajantes. Así que para no tener problemas me aguanté. Tuve que irme dejando a los gatos allí. Pero comencé a contactar con asociaciones y protectoras de la zona para que echaran una mano con esos dos gatos ,el macho adulto enfermo y el cachorro (Bonito y Mimoso) y también los demás. Pero con esos dos gatos yo ya tenía más cercanía y vínculo.

No hubo suerte con las protectoras ni asociaciones,o me decían que no podían hacerse cargo, o directamente no me respondían o incluso alguna me increpó y me dijo que yo era la que estaba en la obligación de hacerme cargo de ellos y no echar el "problema" a ellos y lavarme las manos. También difundí por redes sociales por si alguien pudiera adoptar o ayudar de alguna manera pero tampoco hubo suerte, la gente me ayudaba a difundir pero poco más. Y yo ya no sabía que hacer.

Pasaron meses y llegó el invierno de este año, tuve un mes libre y mi familia y yo decidimos volver a la casa de verano a echar ese mes allí. Yo tenía ganas de volver a ver cómo estaban los gatitos ya que me había encariñado mucho con ellos y los quería cómo sí fueran míos,temia por ellos. Cuando llegué vi que seguían en el mismo lugar y estaban bien. Así que volví a llevarles comida cada día y pasar mis tardes libres un ratito con ellos,sobretodo con el cachorro que ya estaba más grandecito. Todas las tardes él estaba conmigo, venía detrás de mí cómo un perrito,le daba muchos mimos y me hacía bien estar con él ya que tampoco estaba yo pasando un buen momento y estar con los gatitos, sobretodo con el cachorro Mimoso me hacía sentir bien. Excepto cuando tenía que volver a mi casa y me veía obligada a dejarlo otra vez en la calle y sufría al ver que él me seguía a casa maullando desesperado y quedándose en la puerta. Incluso otros días cuando yo salía de mi casa él ya estaba esperándome en la puerta.
El macho adulto,"Bonito" también venía conmigo y cada noche a mi balcón a pesar del frío. Y yo por mi parte volví a insistirle a mi familia para adoptar y volver a contactar con gente, asociaciones y protectoras sin éxito.
Llegó el momento de irme otra vez a mi ciudad y me fui jodida y frustrada porque no conseguí adoptar al pequeño Mimoso ni conseguir ayuda para el gato adulto enfermo, Bonito.
El último día cuando ya estaba cargando las maletas en el coche,vi a Bonito. Fue raro verlo en ese momento porque él nunca se dejaba ver de día y aquel día estaba ahí en pleno día, me vió y se acercó a mí, lo vi bastante mal, con un maullido lastimero, cansado,con los ojos totalmente cerrados llenos de legañas y lágrimas, babeando,la cara hinchada y llena de costras. Saqué comida y le ofrecí pero no quiso, sólo se quedó sentado al lado de mí y lo acaricié. Pero vino una mujer a increparme porque estabamos cerca de un colegio y no querían al gato allí cerca. El gato al verla se fue. Y yo otra vez me vi en el mal trago de dejarlos ahí en la calle y ya no poder verlos hasta que volviese. Y tener que dejar al macho adulto en ese estado y al más pequeño desesperado por un poco de cariño y un hogar seguro.
Me fui y he estado estos meses preocupada, acordándome de ellos. Contactando con protectoras otra vez,sin respuestas. Lo único que sabía es que había cuidadoras en la colonia que iban regularmente a alimentarlos.

Y ahora,meses después he vuelto aquí otra vez para el verano. Al llegar noté algo extraño, me pareció todo extrañamente sólo y vacío. En cuanto pude fui a las colonias a buscar a los gatos, vi a casi todos los gatos habituales de la colonia pero no a ellos dos. He estado yendo los siguientes días y tampoco los he visto. Intuía que algo había ocurrido. Así que contacté con una de las cuidadoras de la zona y me dijo que ambos han muerto. Me ha dicho que ha estado circulando un virus en la colonia y el gatito cachorro Mimoso tuvo que ser sacrificado. Y el gato adulto enfermo no saben dónde está pero están seguros de que también murió porque estaba muy mal, pero no saben dónde murió.
Me quedé rota. Precisamente los dos gatos con quién más vínculo y cariño tenía no están,han muerto. Y todo por mi culpa, por haberme ido y haberlos abandonado,por no poder haberles adoptado o haber intentado llevarlo al veterinario. Siento que los abandoné a su suerte y ahora están muertos y ahora ya es tarde para ellos. Dos gatitos que eran un amor y que se merecían una buena vida lejos de la crueldad de la calle y yo no he sabido dársela.
Cada vez que paso por la colonia se me rompe el alma al ver que no están y nunca más estarán. Y que acabaron de esa forma tan cruel e injusta,tan triste. Tengo un nudo en el pecho y en la garganta.. El gato pequeño estaba muy apegado a mí y siento que al irme sin hacer nada lo condené a esa muerte,igual que al gato adulto enfermo.
También me parece una broma del destino que justo ellos hayan muerto.
Tengo un gran dolor,y siento mucha culpa e impotencia y ésa culpa no me la va a quitar nadie,es horrible.
Y el dolor,no sé cómo sobrellevarlo. Se me hace duro ver la calle tan sola y vacía sin ellos y me duele cómo han terminado. El cachorro Mimoso ni siquiera tenía un año.

Alguien más ha pasado por esto? Alguien me entiende?
Yo he perdido animales anteriormente y lo he pasado fatal,y ésta perdida la siento cómo si esos gatos fueran míos. Los quería mucho pero no supe ayudarles y fui una incompetente. Me pesa todo y ha afectado a mi ánimo.

Qué puedo hacer con este dolor e impotencia?
 
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Es mejor no encariñarse de los gatos ferales ni darles de comer porque es habituarlos a un alimento fácil y terminan por acomodarse y dejar de cazar.

Piensa que si Bonito se te acercaba era porque te consideraba una fuente de alimento (eso lo hará más fácil que si te centras en un hipotético vínculo que mantuvierais). Además, imagina cómo sería su vida si hubieras decidido adoptarle o enviarle a una protectora, con sus últimos días encerrado en una casa a alguien que ha vivido toda su vdida libre o peor, en un triste chenil.

En cuanto al cachorro sí que puede que fuera adoptable pero ¿qué podías hacer tú al respecto?

Hace unos años, cuando ya tenía a mi gata enferma pero mucho antes de que muriera me encontré una cría en la zona de Lago, junto a la Casa de Campo tumbada al sol junto a la puerta de una nave abandonada en la que se refugiaba una colonia. Me acerqué y ví que apenas podía caminar, así que decidí cogerla y llevarla a un veterinario. Se convirtió en un auténtico problema porque, toda vez le dieron los tratamientos oportunos (mejoró aunque su dolencia era crónica) y un buen lavado (olía horrorosamente, signo evidente de que había sido abandonada por la madre) no sabía qué hacer con ella: No podía quedarmela porque era poner en riesgo a mi gata (cualquier enfermedad que trajera la cría podría matarla) y no encontraba a nadie que lo hiciera.

Tuve que volver con ella en una caja en el mismo sitio donde la encontré para llamar a la policia municipal y simular que me la acababa de encontrar (y que de ese modo que se hicieran cargo). Pero, en cuando la cria tuvo la ocasión, se escapó de la caja, salió corriendo y se metió en la nave. Cinco segundos después salió la madre a mirar (con cara de ¿pero qué coño...? ). Y ni tuve que llamar a la policía, ya no tenía sentido hacerlo ahora que ví que podía correr (aqunue sabía que solo lo harí apor unos días).

El tema es que la cría lo tenía claro, era en esa colonia en la que había nacido y, se sintiera bien o mal, ella quería acabar ahí. Si la hubiera podido adoptar puede que le hubiera dado una buena vida, pero me consuela pensar que no era lo que ella hubiera elegido en ese momento.

Siento tu experiencia pero quizá te sirva para aprende que a los animales silvestres es mejor respetarles desde la distancia y no cogerles apego.

Un saludo OP.
 
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