Pues no sé que responderte, muchacha. He estado en una situación parecida a la tuya en los últimos días. Y esas señales que me daban a entender que podría interesarle al final resultaron ser equivocadas. Menos mal que no di un paso más allá, sino el ridículo habría sido espantoso.
Te recomiendo, para no llevarte ningún chasco, que te asegures que las señales son inequívocas. A partir de ahí, creo que no importa quién invite a quién.