> Foros de Temas de Amor > Historias de infidelidades en la pareja
 
 
 
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Antiguo 17-May-2007  
Usuario Novato
 
Registrado el: 17-May-2007
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Veréis, yo tengo novia desde hace 9 años. La quiero muchísimo y nunca lo he dudado, y sigo sin dudarlo, eso que vaya por delante.

Hace cosa de un año me trasladé de mi ciudad a otra por motivos de trabajo, a los pocos meses mi novia también consiguió trasladarse aquí, y desde entonces vivimos juntos (antes no lo hacíamos). El caso es que hace unos 3 meses empecé a hablar cada vez mas con una compañera de trabajo. Me di cuenta enseguida de que congeniábamos muchísimo, y al poco tiempo empecé a darme cuenta de lo que parecía un sentimiento hacia ella. No le di importancia, pero cada vez fue ocupando mas y mas sitio dentro de mí. Durante todos estos años de relación con mi novia, jamás la había sido infiel, a pesar de que tuve ocasiones, no muchas, porque uno no es Brad pitt, pero algunas hubo, algunas de ellas muy tentadoras, pero nunca sucumbí a ellas, nunca, y a estas alturas de la película, jamás pensaba que podría sentir algo por otra persona que no fuera mi novia, así que, supongo que me pilló con la guardia baja. Cuando me quise dar cuenta estaba loco por ella. El caso es que aunque trabajemos en la misma empresa, nos separan unos 100 km, por lo que todo eso que iba creciendo en mi interior se formaba sólo por conversaciones interminables por teléfono. ¿y la parte física?, pues la verdad, llevaba meses en la empresa y nunca me había gustado.

En una de nuestras conversaciones no pude soportarlo mas y le conté todo, una declaración en toda regla: Le dije que estaba loco por ella, que no paraba de pensar en ella, en fin...Aún así, no se me había pasado por la cabeza ser infiel a mi novia. Ella se quedó flipada, pero no se enfadó, ni me dio muestras de si sentía lo mismo por mi ni nada de eso.

Al poco tiempo, quedamos por asuntos de trabajo y después nos fuimos a tomar algo. Yo estaba cagado de miedo, porque desde que había decidido que realmente sentía algo por ella, sabía que cuando la viera, era cuando realmente iba a saber si lo que sentía era de verdad o solo una fantasía que me había creado en mi mente. Pues bien no lo era, en cuanto la ví me derrumbé, me di cuenta que la quería con locura y que la deseaba como nunca había deseado a nadie.

Después de tomar algo, y de decirle todo esto, intenté besarla, rendido ya a la evidencia. Ella me rechazó, y me dijo que no podía ser, que ella sentía lo mismo pero que tenía que pensar en mi novia, entre otras cosas. Me fui a casa avergonzado por lo que había intentado hacer.

Seguimos hablando por teléfono, yo ya me había metido en un pozo del que no iba a poder salir tan fácilmente. Al poco tiempo quedamos para comer, y al despedirme de nuevo, en mi coche y lloviendo a cántaros fuera, volví a intentar besarla. Esta vez no me rechazó, y nos besamos como si nos fuéramos a morir ese día. Después, ella salió corriendo de mi coche.

Esa misma semana quedamos en su casa, donde terminamos haciendo el amor. Aquello ya fue demasiado. Nunca en mi vida había sentido lo que sentí entonces. Fue la experiencia más maravillosa que tuve nunca. Veréis, mi novia y yo nunca nos hemos llevado bien del todo en la cama, y lo que sentí con esta chica era mil veces mas intenso que lo había sentido con mi novia en todos estos años.
A pesar de todo, yo tenía claro que nunca iba a dejar a mi novia, que la quería con locura y, sobre todo, que no iba a tirar por la borda todo lo que había conseguido con ella durante todo ese tiempo. El problema es que no me arrepentía de lo que estaba haciendo. Si, estaba mal, pero la quería tanto que me servía de excusa para no arrepentirme.

Mas adelante, fuimos quedando de vez en cuando, siempre de forma clandestina y siempre buscando nuevas excusas para que mi novia no sospechara. Cada vez la quería mas y mas, y cada vez necesitaba verla mas y mas.

A pasado el tiempo y todo lo que empieza tiene que acabar. De un día para otro, ella pasó a tratarme de manera muy fría por teléfono. Después de pasarlo muy mal durante días, conseguí que confesara que quería que dejásemos de vernos, que lo estaba pasando mal, que no le gustaba sentirse tan dependiente de una persona que no podía tener, en fin, que quería dejarlo ahora que aún estábamos a tiempo. Yo le di la razón y le pedí una última cita. Ella no quería dármela. Decía que si me veía no sería capaz de terminar con esto, y que sólo el dejar de vernos y oírnos podía hacer que algún día dejara de quererme. Me puse muy pesado y al final me concedió esa última cita. Esa cita fue ayer. Yo estaba muy nervioso. No sabía como iba a actuar ella y como iba a actuar yo, que le iba a decir, al fin y al cabo, era una despedida y yo no quería dejar de verla, aunque repito, estaba de acuerdo con su decisión.

Cuando llegó se me cayó el alma a los pies. Hacía casi un mes que no la veía y estaba preciosa, arrebatadora. Comprendí entonces que iba a ser mucho mas duro de lo que creía. Tomamos algo y ella no paraba de hablar, que es su manera de actuar cuando está nerviosa. Después me acercó a mi coche con el suyo y en seguida se quiso despedir de mi. Entonces, sabiendo que era mi última oportunidad me lancé a abrazarla y a contarla lo mucho que la quería, que la querría siempre, que era lo mejor que me había pasado en la vida, que nunca la olvidaría, que no me arrepentía de nada, que estaba de acuerdo con su decisión y que era muy valiente por dar un paso que yo no era capaz de dar. Mientras la decía todo eso, ella miraba hacia el suelo, no se atrevía a mirarme. Cuando terminé le dí un beso en la mejilla y después me lancé a darle un último beso en la boca. Ella no me rechazó. Fue un beso maravilloso, tal vez porque sabía que era el último. Después, hizo algo que no había hecho nunca. Ella es una mujer muy fría, y nunca llora por nada. Bien, pues se puso a llorar y me pidió con la voz rota que me marchara. Yo le dije que lo sentía y salí del coche.

Ha pasado un día desde entonces y no se como me siento. La quiero con locura y me da rabia que las cosas no puedan ser más fáciles. Sé que si ella me dijera ven, yo iría sin pensármelo, y también se que esto tenía que acabar tarde o temprano, y que cuanto mas tiempo pasara iba a ser mucho mas duro. Por mi parte, tengo una novia que me quiere y a la que sigo queriendo con locura. Ella me anima y me ayuda a seguir adelante, es un encanto, y no se merece lo que le he hecho. Yo era de los que pensaba que no podías querer a dos personas a la vez. Estaba equivocado.

Si os preguntáis si me arrepiento, la respuesta es no. Se que debería, pero no lo hago. Ha sido una bonita historia que espero que algún día pueda superar, aunque no olvidar. No tengo a nadie a quien contar esta historia, y mi novia nunca me perdonaría una infidelidad. Necesitaba desahogarme, y por eso os he contado este rollo. Supongo que el anonimato lo hace más fácil. Gracias por “escucharme”, y cualquier comentario o consejo es bienvenido.
 
 


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