Ok, así será. Perdón si es demasiado largo.
Pues según recuerdo, seguimos con alguna que otra miradita en las clases hasta que llegó la fiesta del invierno, una celebración que hace el instituto en el que estoy antes de las vacaciones de Navidad. Fue entonces cuando yo, estando sola entre la gente en el hall, le vi, pero disimulé como si no le hubiera visto. Él me vio y se acercó. Me dijo que si le dejaba un pañuelo de papel. Yo solo musité: ''Sí, si, claro...''. Mientras rebuscaba en el bolso en busca del paquete de pañuelos, me dijo que si me había cortado el pelo. Yo le respondí afirmativamente. Me dijo que me quedaba muy bien. De gran importancia decir que fue la única persona que se dio cuenta en todo el día de que me había cortado el pelo. Le dije ''gracias'' y él dijo ''de nada...'' y esto ya no sé si lo dijo pero me pareció oírle decir ''es verdad...''.

Encontré los pañuelos y me dijo que gracias, que yo era ''la caña''. Y se fue dejándome con cara de tonta, seguramente.
A la vuelta de Navidad y también de Carnavales se interesó bastante por saber qué tal me lo había pasado, me lo preguntó de camino a una clase. Yo le respondí ''bien'' en las dos ocasiones y también le pregunté a él qué tal le había ido.
En otra ocasión me armé de valor como para sentarme enfrente de él en la biblioteca y con unos amigos. Estuvimos hablando de lo que íbamos a hacer después del Bachillerato. Cuando le dije que yo quería ser escritora y que me gustaba mucho escribir, dijo que eso a él le gustaba, pero que siempre que intentaba escribir algo le salía fatal. Charlamos de diferentes temas y nos reímos bastante.
En marzo fuimos de excursión a Madrid.
-Me llamó para que debatiéramos lo que veíamos en un cuadro, y mientras mirábamos el lienzo, el grupo se fue a otra sala y nos quedamos perdidos en el Museo del Prado. Los dos solos, buscando a los demás, él me dijo que ''tranquila'' que ya los encontraríamos. (Yo es que siempre soy la que se pierde en las excursiones). Al final encontramos a nuestro grupo y la profesora nos regañó un poco, más a él que a mí, porque de mí ya sabía que me solía perder.
-Llevé tacones a la excursión (quién me mandaría) y me recorrí todo el centro de Madrid así, calles y calles, con un dolor de pies que casi no podía andar. Yo iba con mi grupo de amigos que me esperaban de vez en cuando para no perderme, pero iban por delante de mí y yo iba sola. Al darse cuenta de esto, el chico del que hablo se pasó la mitad de la tarde a mi paso, (en la otra mitad fuimos a un teatro), esperándome y yendo al lado. En una ocasión, quise ir más deprisa para alcanzar a los otros que se estaban alejando, pero él me agarró del brazo, me detuvo y me dijo que no corriera porque me iba a hacer más daño.
-También fuimos al Círculo de Bellas Artes y subimos a la azotea, a la zona de las tumbonas. Mi parte estaba mojada, así que cuando todos se echaron a descansar un rato, yo me tuve que echar a su lado (¡qué corte...!

).
-¡Por cierto! Me pidió el teléfono para que, si me perdía, me pudiera llamar.
Fuimos el otro día a una excursión a Madrid también. En el autobús me senté cerca de él (¿o él se sentó cerca de mí?) y me dio la sensación durante el viaje de ida que me miró alguna que otra vez. El caso, después de ir a la universidad de deportes de Madrid y ver a todos los deportistas olímpicos, fuimos a comer a un restaurante, (se sentó a mi lado). Hacia el final de la comida, uno de sus mejores amigos va y salta que él (el chico de quien estoy enamorada) y yo hacemos buena pareja, y se puso a hacer la cámara de fotos con las manos hacia donde estábamos, como haciendo el tonto. Pero va otra chica del grupo y dice que sí, que es verdad y que ''pegamos''. El pobre chico de mi lado se debió de poner nervioso, porque empezó a decir ''Ehmm...¿nos vamos?'' Y los otros ''Espera, espera, que no hemos terminado de comer!''

. Por cierto, que se me cayó un trocito de carne del plato y fue a caer en sus pantalones...

Él dijo ''¿Alguien tiene una servilleta?'' y yo corriendo como una loca a por un paquete entero...

que al final no hizo falta porque le prestaron una servilleta. Me tranquilizó diciendo que solo era una mancha, que se podía quitar con agua. Más tarde fuimos a ver un teatro, y casualmente, no había sitio de butacas y mi grupo y yo tuvimos que sentarnos en unas gradas que había al lado de la mesa de sonido. Me tocó sentarme a su lado porque no había más sitio. Me pidió que si le podía guardar el sitio y se fue a por un refresco, volvió y me dio las gracias. Lo malo es que, después de ver una hora y algo de teatro de guillotinas, sangre (falsa, pero muy realista), hombres moviéndose en la horca, y cosas de temática sexual, (además que hacía mucho calor por la calefacción) me mareé y como me sentía fatal, él me dijo que si me encontraba mal que me saliera, que no pasaba nada y que seguro que a la profesora no le importaba. Salí y tiempo después, cuando se acabó la obra y salieron todos, al reunirme con mis amigos, me preguntó qué tal me encontraba.
Por cierto, ayer en la biblioteca del instituto estaba con él y unos amigos y le di dos masajes en la espalda a una amiga y un amigo. Se quedaron contentos diciendo que los daba muy bien. Pues él, hoy, se lo ha contado a una amiga suya que se sienta al lado en algunas clases, me ha recomendado a alguien para que le dé a esa chica un masaje! Eso es que piensa que tengo cualidades en algo

... Además, no sé cómo, se ha enterado de que en la excursión me compré un colgante de una temática que debe de gustarle, porque hoy se acerca a mi mesa y con una sonrisa de esas que enamoran me pregunta cómo era el colgante, cuánto me costó, que cómo mola...
Y para rematar, hoy en clase de E. Física nos ha tocado hacer un trabajo físico juntos, ''la sombra''. Nos lo hemos pasado muy bien, yo al menos me he reído mucho. Además que nos ha tocado juntos de casualidad, teníamos que dar todos los compañeros vueltas y cuando la profesora dijese teníamos que pararnos y mirar a la primera persona que viéramos, parados uno enfrente del otro. Y nos ha tocado.