Yo con mi ex-pareja quedábamos uno o dos días por semana cuando nos venía bien, y el resto del tiempo hacíamos lo que nos daba la gana. No sólo no me importaba si salía de fiesta sin mi, sino que tampoco me preocupaba especialmente de saberlo.
De hecho lo que yo no hubiese soportado hubiera sido sentir la obligación de estar ahí cada vez que salía con sus amigos. No me caían mal, pero eran suyos, no míos. Con una quedada grupal una vez al més yo tenía suficiente.
Pero claro, yo no soy un paranóico que pienso que si mi novia sale de noche se va a emborrachar y follarse al primero que pille. Supongo que soy raro porque confío