¡¡¡ATTENTION PLEASE...
TOCHO AHEAD!!!!
Vamos a ver como resumo esto. Ayer iba con mi amigo F por la zona de bares de mi ciudad. Yo tenía un humor estupendo y no paraba de bromear con él, que para eso es muy receptivo, un cachondo y extrovertido natural.
Después de dar muchas vueltas porque veíamos que no se descongestionaban los garitos, al final decidimos tomar medidas excepcionales...
Existe un bar donde dan tapitas y caña por un precio muy manejable en estos días. Con su presa ibérica, su chistorra, su bonito con pimientos, mucha calidad, sobre todo de embutidos. Y claro, existen otros sitios con solera, en los cuales llevo sin pisar laaaargos años, que ahora se ven desprovistos de parroquianos, debido a la fuerte competencia. Uno de estos sitios, el M., sería el destino de nuestras andanzas.
Una vez que entramos (había hueco para dos personas más... ¡¡¡MILAGRO!!!) yo me dirigí a la barra a pedir y mi amigo se puso cerca de una mesa ocupada que tenía dos sillas libres. Pero, claro, esto no es Alemania y el temita de los bancos corridos aquí no prospera... necesitamos nuestra burbujilla de intimidad. Y uno de los que allí se sentaban tenía una "cara perro" que pa qué.
Con mi "zapatillazo" de jamón y tomate... un
pan tumaca en otras tierras, y dos cañitas, ya sólo nos quedaba esperar a podernos sentar... y de pronto ocurrió... un taburete se quedó libre y yo lo tenía visto pero me fui a donde mi amigo con la cañita. A la vuelta, una chica lo reclamaba pero no con la firmeza necesaria. Yo dije:
"Con cariño te lo digo pero este taburete ya le había echado el ojo. Lo siento mucho"
Y aquí cuento, para que no me crujáis vivo, que mi amigo tuvo un accidente de tráfico y desde entonces se mueve con dificultad pese a la rehabilitación. El chico necesitaba ese asiento más que nadie o sea que mi falta de caballerosidad estaba plenamente justificada.
Acto seguido, una chica que venía sacando unas ensaladas me dijo algo así:
"Vaya, cómo defiendes el taburete, con uñas y dientes" Y, claro, yo le conté que era para mi amigo y empezamos una conversación muy divertida. Era una chica bien abierta y simpática y pronto mi amigo también se incorporó y empezamos a hablar todos.
Ella señaló a una mesa y tuvo que volver con sus amigas, tres chicas de campeonato, especialmente una con aire anglosajón que a mi amigo le volvió "tarumba".
Nosotros seguimos hablando y comiendo ese jamoncito tan bueno. Al final, ellas ya iban con los postres y nosotros nos incorporamos a la mesa para despedirnos de nuestra nueva "compi"... pero resultó todo lo contrario.

Nos presentamos a todo el grupo y mientras mi amigo iba hablando con la americana sin pedirme ayuda ni nada... a lo José Luis López Vázquez, yo seguía conversando con la primera. Ya sabíamos que no eran de aquí, que jugaban en un equipo de baloncesto, que llevaban poco tiempo en la ciudad, bueno, pues una presentación como Dios manda.
Una cosa que me sorprendió de una de ellas es cuando se levantó para darnos un beso de despedida. Es que nosotros habíamos visto de pie sólo a la más pequeñita pero, vaya por Dios, la morenita levantada... no nos daba la vista para recorrerla toda... una especie (y lo digo sin exagerar) de Megan Fox alicantina que nos dejó obnubilados.
Y ahora viene la preguntita de marras. Como veía, y le veo siempre, a mi amigo muy seductor, muy profesional en la primera toma de contacto pero luego cuando hay que sacar algo tangible se le olvida... pues pedí una manera de poder seguir hablando otro día con estas chicas. Mencioné Whatsapp con poca confianza y la primera chica ya me dijo que no. Sin embargo, me propuso con buen ánimo que ellas suelen pasar por ese bar todos los findes y que ya el próximo nos veríamos.
Así que mi pregunta es... ¿qué consejos nos podríais dar para poder dar la mejor impresión a estas chicas y llevar a buen puerto una bonita amistad?
¡Muchas gracias!
Santa paciencia tenéis los que llegasteis aquí.