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La amo. Lo siento así. Ella no me corresponde. Me dirán que hay que olvidarla, o me preguntarán por qué la amo si no me corresponde.
Yo me he cansado de luchar contra ese sentimiento. O como dice Machado:
“En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
“ya no siento el corazón”.
Cuando consigo dejar de sentir por ella, cuando por suerte consigo dominar mis sentimientos, lo que ocurre es que no siento nada, hasta el punto de negar la existencia misma del amor. Como el sordo que no puede comprender lo que es la música.
Una condición es no ver películas románticas, ni programas románticos. No atender ninguna conversación que hable del amor. Porque cuando eso sucede siento una enorme tristeza y desolación.
Pero siento que eso no es vivir, sino sobrevivir. Me doy cuenta cuando la vuelo a ver. A verla con él además. Y entonces todos los sentimientos vuelven, como un alud, como catarata. Y recuerdo que la amo, la amo como pensaba que no se podía amar a nadie. La amo y no entiendo por qué. La veo y es como si todo lo que querría en la vida estuviera ahí, casi al alcance de la mano.
Dirán que la idealizo. Pero entonces ¿qué es el amor si no es esto que siento?, ¿qué es el amor para otros?.
¿Hay alguna manera de no sufrir tanto sin dejar de sentir el amor por completo?, ¿hay un remedio a vivir la vida en medio de una tristeza a la que nos acostumbramos pero que nos hace sentir que la vida se va sin vivirla realmente?.
Yo acabo llegando a la conclusión de que nunca seré realmente feliz, de que hay cosas que simplemente no tienen remedio. Maldigo haber amado tanto, haber sentido todo esto. Hubiera sido preferible no haber amado nunca, al menos no lo echaría de menos. O hubiera preferido haber aprendido a odiarla, o que algo hubiera hecho que despertara y me hiciera decir "¡no la quiero!".
Pero no ocurre. Me había pasado con otras, el sentimiento desapareció, el que fuera que hubo. Las veo y no siento nada. Pero con ella no pasa, en sentimiento nunca desaparece. Nunca dejaré de amarla, y nunca seré feliz. Quiera Dios al menos que no sea ella quién se vaya de este mundo primero.
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