EL amor, como en la vida, está repleto de grandes y pequeñas decepciones.
Las grandes las que todo parece que marcha bien, llevas un tiempo con una persona y la cosa se frustra por la razón que sea, eso cuesta asimilarlo.
La pequeñas son las que se producen en un pequeño espacio de tiempo, por ejemplo, coincides un par o tres de veces en un bar con alguien que está a tu lado, entablas conversación con esta persona y te empieza a caer bien, estás incluso a punto de pedirle su número de teléfono y al siguiente día estás solo sentado en la barra y se sienta en la otra esquina

, te haces esa pequeña ilusión y se tuerce todo en cero coma y sin saber por qué... No es una gran decepción pero es una gotita que colma tu vaso, una experiencia que suma. La moraleja es que hay que intentar darle la importancia justa a las cosas.