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Mira, necesito soltarlo ya porque es que estoy que trino.
Llevo un año en una relación a distancia y parece que la única que se pringa aquí soy yo. Me cruzo media España, me dejo una pasta en vuelos y me vuelvo loca cuadrando el trabajo para que ahora, con todo pagado para el viaje la semana que viene, el tío me venga con estas.
Resulta que ahora su prioridad es el karaoke. Le han invitado a cantar y, aunque a esa gente no la conoce de nada, prefiere dejarme tirada como una colilla cinco horas en un centro comercial mientras él se va de colegueo. Me dice que 'no quiere perder la oportunidad' de integrarse. ¿Y la oportunidad de estar conmigo, que nos vemos de uvas a peras, qué?
No he hecho cientos de kilómetros para quedarme mirando escaparates sola mientras él le lame el culo a cuatro desconocidos del gimnasio por puro compromiso. Siento que mi tiempo y mi esfuerzo le importan un bledo. Para él vale más quedar bien con cuatro gatos que el respeto hacia su pareja.
Y ya lo que me falta por aguantar es el discursito de que 'no quiere llevarme como un pack accesorio. ¡Vete a pastar! Primero le da el aire de que soy mayor que su grupito y luego respira aliviado cuando le digo que no voy. Es de tener una cara dura impresionante.
Lo mejor de todo es que el tío va y pone en redes que hemos llegado a un acuerdo. ¿Qué acuerdo ni qué na? Le solté un 'haz lo que quieras' porque estaba quemadísima, no porque me pareciera bien.
Me siento totalmente ninguneada. Me parece de tener muy poco tacto y ser un egoísta de manual. ¿Soy yo la egoísta?
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